Judia & Catolica https://judiaycatolica.com/ Mi Camino Personal y Reflexiones sobre ser Judia y Católica, al mismo tiempo. E intentando hacer Visible algo de lo Invisible Sat, 20 Dec 2025 15:21:21 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.3 https://judiaycatolica.com/wp-content/uploads/2023/11/cruzymagendavid-150x150.jpg Judia & Catolica https://judiaycatolica.com/ 32 32 Video: Navidad: esperar lo inesperado https://judiaycatolica.com/video-navidad-esperar-lo-inesperado/ https://judiaycatolica.com/video-navidad-esperar-lo-inesperado/#respond Sat, 20 Dec 2025 15:21:19 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3625 ¿Qué Mesías esperaba el pueblo en tiempos de Jesús? ¿Y qué esperamos nosotros hoy de Dios? La Navidad nos vuelve a poner frente a una espera que no siempre coincide con nuestras expectativas. Buscamos respuestas claras, soluciones inmediatas, un Dios que actúe como imaginamos… pero la historia bíblica nos revela una lógica distinta, silenciosa y […]

La entrada Video: Navidad: esperar lo inesperado se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

¿Qué Mesías esperaba el pueblo en tiempos de Jesús? ¿Y qué esperamos nosotros hoy de Dios?

La Navidad nos vuelve a poner frente a una espera que no siempre coincide con nuestras expectativas. Buscamos respuestas claras, soluciones inmediatas, un Dios que actúe como imaginamos… pero la historia bíblica nos revela una lógica distinta, silenciosa y profundamente transformadora. En este video comparto una reflexión desde una mirada judía y católica sobre la espera, la fe y el modo en que Dios actúa en la historia —y también en nuestra propia vida. Además dejo el enlace de un video relacionado, sobre el Adviento, la espera que puede transformar nuestra forma de vivir:

La entrada Video: Navidad: esperar lo inesperado se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/video-navidad-esperar-lo-inesperado/feed/ 0
Navidad: aprender a esperar lo inesperado https://judiaycatolica.com/navidad-aprender-a-esperar-lo-inesperado/ https://judiaycatolica.com/navidad-aprender-a-esperar-lo-inesperado/#respond Thu, 18 Dec 2025 14:48:38 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3596 Desde el principio de todo, en el Génesis, luego de la caída del ser humano —ese momento decisivo en el que Adán y Eva comen del fruto prohibido por no confiar en Dios—, Él promete el envío de un salvador, de un Mesías. Y desde ese momento, fue preparando a un pueblo, al pueblo de […]

La entrada Navidad: aprender a esperar lo inesperado se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Desde el principio de todo, en el Génesis, luego de la caída del ser humano —ese momento decisivo en el que Adán y Eva comen del fruto prohibido por no confiar en Dios—, Él promete el envío de un salvador, de un Mesías.

Y desde ese momento, fue preparando a un pueblo, al pueblo de Israel, para que de allí naciera el Mesías.
A través de los patriarcas y de los profetas fue revelándose, y mediante su amor y sus enseñanzas fue preparando el corazón del pueblo para esta misión esencial.

Y llegada la plenitud de los tiempos, Dios cumplió sus promesas, enviando a Jesús, el Mesías, nacido en una familia judía en Belén. Esto es lo que celebramos en cada Navidad, como vimos en el video anterior.

¿Por qué no todos lo reconocieron?

Como judía y católica, muchas veces me preguntan por qué los judíos no creyeron en Jesús como el Mesías. Esta es una pregunta muy profunda, cuya respuesta abarca muchos planos y merece ser desarrollada con tiempo.

Pero mi primera respuesta suele ser siempre la misma: en realidad, los judíos sí reconocieron a Jesús como el Mesías. María, José, los apóstoles y los cientos de primeros cristianos eran judíos: judíos que creyeron que Jesús era el Mesías esperado y prometido por Dios.

Es cierto que el judaísmo, en su totalidad, no reconoce a Jesús como el Mesías, por diversos motivos que veremos en otra ocasión.

Un pueblo oprimido, un Mesías esperado

Ahora bien, si nos situamos en ese momento histórico, en la situación concreta que estaba atravesando el pueblo de Israel, vemos que vivían un tiempo muy difícil: una etapa de profunda opresión bajo el dominio del Imperio Romano.

No todos, pero sí la mayoría de los judíos, esperaba un Mesías que los liberara de esa situación tan desesperante. Un nuevo rey David, un descendiente de David que actuara como un rey fuerte, justo, con gran poder terrenal.

Un Mesías que expulsara a los romanos, restaurara la soberanía de Israel y trajera la paz.

Un Salvador que nadie esperaba

Y es en ese contexto tan duro que este acontecimiento, anunciado con fuerza por los profetas y esperado por generaciones durante siglos, llegó una noche, en total silencio.

Jamás hubiéramos imaginado que nuestro Salvador vendría en forma de bebé, bajo la condición más vulnerable de todas, y puesto —literalmente— en nuestras manos.

Durante su vida pública, Jesús realizó milagros: curó a los ciegos y a los paralíticos, y resucitó a muertos. Esto también alimentó, para algunos que lo observaban desde cierta distancia, la expectativa de una salvación terrenal. Sin embargo, quienes escuchaban con profundidad su mensaje comenzaban a sospechar que sus expectativas acerca del Mesías estaban siendo descolocadas. La lógica de Dios es muy distinta de la nuestra, y Jesús intentó mostrarlo una y otra vez a través de sus acciones y de sus parábolas.

El Mesías tan esperado terminó muerto en la cruz: la muerte más indigna que podía existir en ese tiempo.

Muchos quedaron desilusionados.
Otros comprendieron que el Reino de Dios seguía otros caminos.

Una tensión que sigue viva hoy

Pero esa tensión no quedó atrapada en el siglo I.
Sigue viva hoy, quizá con otros nombres, pero con la misma lógica.

¿Acaso no seguimos esperando un Dios que actúe según nuestras propias expectativas?
Que cambie las circunstancias cuando se vuelven difíciles,
que quite los problemas,
que ordene el mundo,
que elimine el dolor?

Queremos un Dios que actúe con inmediatez,
que imponga una justicia visible,
que restablezca el orden
y erradique el mal que existe en el mundo.

Y cuando no lo hace, nos preguntamos si realmente existe, si está allí, si le importa.

¿Y acaso cuando actuamos así, no nos parecemos a quienes estaban al pie de la cruz, diciéndole que, si realmente era el Mesías, se salvara a sí mismo y bajara de ella?

La lógica inversa de Dios

Jesús no bajó de la cruz, aunque podía hacerlo.
No porque le faltara poder,
sino porque su misión no era evitar el sufrimiento.

No vino a borrar el dolor del mundo,
sino a atravesarlo, a cargarlo, a asumirlo, a transformarlo.
No para glorificar el sufrimiento en sí mismo, sino para darle sentido,
para mostrar que incluso allí donde todo parece perdido, Dios sigue estando presente,
amando hasta el extremo.

Aprender a esperar lo inesperado

En nuestra vida, en general, queremos entender para confiar,
pero Dios nos propone la lógica inversa.
Nos pide entrega, confianza, abandono en sus manos;
hacernos como niños, confiando en quien nos guía.

No por su bien, sino por el nuestro, para que vivamos de un modo más pleno.
Él no nos pide una confianza ciega: a lo largo de toda la Revelación
nos ha dado pruebas tangibles de que Él es digno de nuestra confianza.

Del mismo modo que la llegada del Mesías al mundo, muchas veces los signos de Dios
tienen «apariencia de bebé», o son tan pequeños como un grano de mostaza,
casi imperceptibles, pero capaces de poner en marcha algo inmenso.

Ojalá podamos aprender de nuestra historia, dejar de intentar comprenderlo todo
y aprender a esperar lo inesperado, a dejarnos sorprender.

Ojalá podamos abandonarnos en Él, soltar los remos de la barca,
dejar que Él conduzca y aprender a disfrutar del viaje.

La entrada Navidad: aprender a esperar lo inesperado se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/navidad-aprender-a-esperar-lo-inesperado/feed/ 0
Adviento: la espera que puede transformarnos https://judiaycatolica.com/adviento-la-espera-que-puede-transformarnos/ https://judiaycatolica.com/adviento-la-espera-que-puede-transformarnos/#respond Thu, 11 Dec 2025 18:54:11 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3592 El Adviento no es solo una preparación para la Navidad. Es una escuela espiritual. Un modo de vivir la vida entera desde la esperanza, la confianza y la promesa. En este video te comparto cómo el Adviento, con sus raíces profundamente bíblicas y también judías, nos enseña a esperar de una forma diferente: no desde […]

La entrada Adviento: la espera que puede transformarnos se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

El Adviento no es solo una preparación para la Navidad. Es una escuela espiritual. Un modo de vivir la vida entera desde la esperanza, la confianza y la promesa. En este video te comparto cómo el Adviento, con sus raíces profundamente bíblicas y también judías, nos enseña a esperar de una forma diferente: no desde la ansiedad, sino desde la confianza. No desde la pasividad, sino desde la preparación interior.

La entrada Adviento: la espera que puede transformarnos se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/adviento-la-espera-que-puede-transformarnos/feed/ 0
Adviento: la espera que transforma nuestra forma de vivir https://judiaycatolica.com/adviento-la-espera-que-transforma-nuestra-forma-de-vivir/ https://judiaycatolica.com/adviento-la-espera-que-transforma-nuestra-forma-de-vivir/#respond Mon, 08 Dec 2025 19:23:07 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3582 El Adviento es un tiempo de espera… un momento del año que vuelve una y otra vez.Y cada año nos invita a preguntarnos: ¿cómo vivo esta espera hoy?¿En qué punto de mi camino de confianza me encuentra? Más allá de la Navidad y de todo lo que simboliza, si pensamos en la espera en nuestra […]

La entrada Adviento: la espera que transforma nuestra forma de vivir se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

El Adviento es un tiempo de espera… un momento del año que vuelve una y otra vez.
Y cada año nos invita a preguntarnos: ¿cómo vivo esta espera hoy?
¿En qué punto de mi camino de confianza me encuentra?

Más allá de la Navidad y de todo lo que simboliza, si pensamos en la espera en nuestra propia vida, vale hacerse una pregunta sencilla pero profunda:
¿Qué estoy esperando?
¿Qué estoy esperando que pase para recién ahí avanzar, decidir, animarme…?

Muchas veces nos decimos:
“Cuando pase tal cosa, voy a hacer tal otra…”
“Cuando se den ciertas condiciones, ahí sí voy a poder…”

Pero ¿por qué esperar?
No existe un “momento ideal” donde todo esté perfectamente alineado para cumplir nuestra misión o nuestro propósito.
Jesús no llamó a sus apóstoles cuando estaban retirados, tranquilos o con todo resuelto, sino que irrumpió en medio de sus vidas, en medio de sus problemas… porque así es la vida.
No existe nadie que no tenga dificultades.

La pregunta que podemos hacernos es:
¿Cómo atravesamos esos problemas?
¿Con enojo, resentimiento o amargura?
¿O como parte del camino?

Entendiendo que no son el fin, sino solo momentos.
Momentos que podemos vivir desde la confianza: sabiendo que Dios quiere lo mejor para nosotros y que sus tiempos son perfectos… aunque muchas veces no nos lo parezcan.

Para caminar mejor en los tiempos difíciles es esencial tener presente qué esperamos y hacia dónde vamos.
Cuando eso está claro, nuestra mirada no se queda detenida en el obstáculo de turno, sino que mira más lejos, hacia adelante, con esperanza.

Y es justamente la esperanza la que nos pone en movimiento.
La que nos impide quedarnos estancados en los problemas.
La que nos quita el miedo y esas preocupaciones que nos roban la alegría de vivir.
Porque la esperanza percibe cosas que la razón, por sí sola, no puede ver.

La filósofa Hannah Arendt escribió:
“Las promesas se dan para formar ciertas islas perfectamente delimitadas de previsibilidad en un mar de incertidumbre.”

Es así: del futuro no sabemos nada.
La única certeza real es el presente.
Las promesas, que siempre miran al futuro, nos dan un punto firme en medio de lo incierto.

Sin embargo, cuando las promesas vienen de personas, siempre queda un pequeño margen de duda: porque no todo depende de su voluntad.
En cambio, cuando la promesa viene de Dios, ahí sí aparece esa verdadera “isla de previsibilidad” a la que podemos aferrarnos.
Y eso no es ingenuo optimismo:
es esperanza fundada en la Palabra de Dios, que una y otra vez ha demostrado ser digna de fe.

Cuando Dios nos repite:
“No temas, yo estaré contigo”,
nos entrega una promesa para sostenernos y caminar sobre ella.
Nos da firmeza para apoyar nuestros pasos.

Fue esa Palabra la que hizo que Pedro caminara sobre el agua.
En medio de un mar turbulento, pudo fijar la mirada en Jesús y caminar por un sendero firme que lo conducía hacia Él.
Pero solo cuando eligió mirarlo y creerle.

La Navidad celebra el cumplimiento de las promesas de Dios hechas al Pueblo de Israel durante siglos.
Es el cumplimiento del envío del Mesías prometido por Dios desde el inicio mismo de la historia, desde Génesis 3, pasando por los patriarcas y los profetas.
Celebramos que ha nacido un Salvador, y una vez más confirmamos que la Palabra de Dios es fiel y digna de confianza.

Entonces, ¿Qué nos quiere enseñar Dios en el Adviento, cada año, celebrando siempre lo mismo?
Esperamos la venida de Jesús sabiendo exactamente el día y la hora en que acontecerá…
El Adviento nos recuerda la realidad de la espera, pero al mismo tiempo nos revela algo más grande:
una espera fundada en la certeza que dan sus promesas, en la fidelidad de Su Palabra.

Dios nos enseña —en ese breve período del año— una pequeña muestra de cómo debemos vivir toda la vida:
confiando en que su Palabra es digna de fe, que sus promesas son reales y que se cumplen.

No porque Él necesite que confiemos,
sino porque nosotros lo necesitamos.
Porque eso cambia por completo nuestro modo de vivir y de enfrentar lo que nos pasa.

Por eso Dios nos “entrena” año tras año.
Para que podamos trasladar esta experiencia a toda nuestra vida:
vivir siempre como en un Adviento, en movimiento, con la mirada puesta en una promesa segura, en una Palabra firme que se cumple.

Creer y confiar en esa Palabra que nos dice:
“Alégrate, yo ya he vencido al mundo.”
y que una y otra vez nos repite:
“No temas, yo estoy contigo.”

La entrada Adviento: la espera que transforma nuestra forma de vivir se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/adviento-la-espera-que-transforma-nuestra-forma-de-vivir/feed/ 0
Una judía católica habla con el rabino que habla con Jesús https://judiaycatolica.com/una-judia-catolica-habla-con-el-rabino-que-habla-con-jesus/ https://judiaycatolica.com/una-judia-catolica-habla-con-el-rabino-que-habla-con-jesus/#respond Fri, 31 Oct 2025 16:36:27 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3545 Hace poco leí el libro Un rabino habla con Jesús, de Jacob Neusner. En él, el autor —un rabino practicante y erudito del judaísmo— se imagina escuchando el Sermón de la Montaña y dialogando con Jesús.Lo hace con total respeto, con una apertura sincera al diálogo interreligioso, y con una profunda fidelidad a la Torá. […]

La entrada Una judía católica habla con el rabino que habla con Jesús se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Hace poco leí el libro Un rabino habla con Jesús, de Jacob Neusner.
En él, el autor —un rabino practicante y erudito del judaísmo— se imagina escuchando el Sermón de la Montaña y dialogando con Jesús.
Lo hace con total respeto, con una apertura sincera al diálogo interreligioso, y con una profunda fidelidad a la Torá.

A lo largo de su reflexión, Neusner se pregunta si, de haber estado allí aquel día, se habría convertido en discípulo de Jesús.
Su conclusión es que, por diferentes motivos que va desarrollando en su libro, no lo hubiese seguido. En sus propias palabras:

“Si hubiera estado allí ese día, no me habría unido a sus discípulos y seguido los pasos del maestro.
Habría dado media vuelta y me habría vuelto con mi familia, a mi pueblo, para seguir mi vida como parte, y dentro, del Israel eterno.”

Y una de las cosas que también escribe en libro, que más llamó mi atención, y que lo menciona más de una vez es lo siguiente:

“Lo que Jesús me exige, sólo me lo puede pedir Dios.”

Esa frase es central, ya que remite a la esencia de todo: ¿Quién es Jesús? ¿Es Jesús Dios? ¿Cómo podemos saberlo?

Entonces mi pregunta al rabino sería la siguiente:
Si además de que él hubiese estado escuchando el sermón de la montaña y luego hablado con Jesús, también hubiese estado con los discípulos después de la muerte de Jesús, y lo hubiese visto resucitado, dialogando con ellos…
¿Cómo interpretaría ahora las palabras del Sermón de la Montaña? ¿Las seguiría viendo como algo diferente a la Torá o les daría una mirada diferente?

Esa experiencia —la Resurrección— seguramente no habría anulado su fidelidad a Dios, sino que habría revelado el rostro de ese mismo Dios en quien siempre creyó y estoy segura que eso le habría dado una mirada nueva para interpretar las palabras de Jesús.
Porque solo la Resurrección explica plenamente la autoridad con la que Jesús hablaba.

El signo de su autoridad

El Evangelio de Juan nos narra un episodio que ilumina esta cuestión.
Jesús entra al Templo y ve que este lugar sagrado de culto y oración, se ha convertido en un mercado.
Asi que expulsa a los vendedores con palabras encendidas.
Entonces las autoridades judías le preguntan:

“¿Qué signo nos muestras para obrar así?”
Y Jesús respondió:
“Destruyan este templo y en tres días lo levantaré.” (Juan 2,18-19)

A primera vista, parece una respuesta evasiva o incluso provocadora.
El Templo era lo más sagrado de Israel, el centro de la fe y el símbolo de la presencia divina.
Pero Jesús estaba anunciando el signo más grande de su autoridad:
su muerte y su resurrección.

El evangelista lo explica con claridad: “Él hablaba del templo de su cuerpo.” (Jn 2,21)

El rabino Jacob Neusner lo dijo con precisión:

“Lo que Jesús me exige, sólo me lo puede pedir Dios.”

Y si creemos que Jesús es Dios, entonces sí puede pedirnos todo lo que vino a enseñarnos.

En mi caso personal, no estuve allí para ver la Resurrección,
pero fui testigo de que Él está vivo y presente en la Eucaristía.
Lo cuento en otro artículo (clic aquí), o en este otro video (clic aquí): tuve un regalo del cielo, una experiencia que me permitió percibir —con sentidos que no son de este mundo— que Él está realmente presente en ese pan vivo bajado del cielo, el nuevo maná.
Ya no como símbolo, sino como presencia real.

Por eso tengo la certeza de que Jesús es el Mesías de Israel, el Hijo de Dios.
Y es desde esa fe que puedo contemplar el Sermón de la Montaña y todas sus enseñanzas con una mirada nueva.

No preguntarme “¿es esto verdad?”,
sino más bien: ¿en qué sentido es verdad lo que Él dice?
Poder pensar de otra manera los planteos que hace el rabino en el libro:
no tratando de ver en qué sentido lo que Jesús dijo no va de la mano con la Torá,
sino preguntándome cómo debo interpretarlo para descubrir
en qué sentido lo que Él enseña no viene a abolir la Ley ni los Profetas, sino a darles cumplimiento

El diálogo que nace de una misma oración

Cuando Jacob Neusner afirma que “lo que Jesús me exige, sólo me lo puede pedir Dios”, se acerca más de lo que imagina al corazón del Evangelio.
Porque la fe, tanto judía como cristiana, comienza siempre en el mismo punto:
en la búsqueda sincera de hacer la voluntad del Dios verdadero, amarlo sobre todas las cosas,
con todo el corazón, y con toda el alma, y con todas las fuerzas.

Pero lo más hermoso de este diálogo no es quién “gana” el argumento,
sino que ambos —el rabino y el discípulo de Cristo—
rezan al mismo Dios, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Neusner lo expresa con una belleza que traspasa toda diferencia:

“Es ya de noche. El sol se ha puesto, las estrellas lucen en lo alto.
Nuestras oraciones han acabado. Y acabamos hoy como hicimos entonces, con palabras que usó también Jesús:

«Que el santo nombre de Dios sea santificado y engrandecido en el mundo que Dios creó según su voluntad.
Y que se imponga el reino de Dios, en los días de vuestra vida y en los días de la vida de todo Israel, y decid: amén.»

«Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo…»

Así oramos aquella noche, y así hemos seguido orando a lo largo del tiempo; así oró él aquella noche, y así han seguido orando sus discípulos a lo largo del tiempo.
Sí, debatimos y discutimos, pero oramos al mismo Dios.
Y ésta es, en definitiva, la razón por la que siempre debatiremos y discutiremos,
pero serviremos a Dios amándonos unos a otros, como Dios nos ama.”

Y ahí, en esas palabras, se encuentra el verdadero sentido del diálogo entre judíos y cristianos: no la fusión de las diferencias, sino la fidelidad compartida al Dios único, y el amor mutuo como su signo más alto.

La entrada Una judía católica habla con el rabino que habla con Jesús se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/una-judia-catolica-habla-con-el-rabino-que-habla-con-jesus/feed/ 0
¿Pierde su identidad un judío por creer en Jesús? https://judiaycatolica.com/pierde-su-identidad-un-judio-por-creer-en-jesus/ https://judiaycatolica.com/pierde-su-identidad-un-judio-por-creer-en-jesus/#respond Fri, 24 Oct 2025 20:18:28 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3542 Quizás uno de los mayores temores para un judío que cree en Jesús es pensar que puede perder su identidad judía. Y, por supuesto, no es algo que un judío jamás quiera perder. En este video comparto una breve reflexión sobre cómo creer en Jesús no significa abandonar las raíces judías, sino todo lo contrario: […]

La entrada ¿Pierde su identidad un judío por creer en Jesús? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Quizás uno de los mayores temores para un judío que cree en Jesús es pensar que puede perder su identidad judía.
Y, por supuesto, no es algo que un judío jamás quiera perder.

En este video comparto una breve reflexión sobre cómo creer en Jesús no significa abandonar las raíces judías, sino todo lo contrario: descubrir en Él la plenitud de sus tradiciones, de las fiestas judías y mucho más.

Para profundizar más en este tema, te invito a leer el artículo completo haciendo clic aquí.

La entrada ¿Pierde su identidad un judío por creer en Jesús? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/pierde-su-identidad-un-judio-por-creer-en-jesus/feed/ 0
Ser judío y creer en Jesús no es una contradicción, es continuidad https://judiaycatolica.com/ser-judio-y-creer-en-jesus-no-es-una-contradiccion-es-continuidad/ https://judiaycatolica.com/ser-judio-y-creer-en-jesus-no-es-una-contradiccion-es-continuidad/#respond Mon, 13 Oct 2025 22:41:35 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3534 Algunos, o muchos, dicen que no se puede ser judío y católico a la vez, o creer en Jesús y seguir siendo judío. Una vez leí una comparación donde decían que eso sería como ser vegetariano y comer un bife. Pero la verdad es que no se trata de una contradicción, sino de una continuidad, […]

La entrada Ser judío y creer en Jesús no es una contradicción, es continuidad se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Algunos, o muchos, dicen que no se puede ser judío y católico a la vez, o creer en Jesús y seguir siendo judío.
Una vez leí una comparación donde decían que eso sería como ser vegetariano y comer un bife.

Pero la verdad es que no se trata de una contradicción, sino de una continuidad, completud.
Ya en otro artículo y otro video vimos cómo creer en Jesús no significa abandonar el judaísmo, sino vivirlo en plenitud.
Porque el judaísmo tiene el anuncio, las profecías y la misión de preparar la venida del Mesías.

Y una vez que el Mesías viene —Jesús, el Mesías judío—, creer en Él no es “convertirse” a otra religión,
sino continuar la historia, entrar en una nueva etapa: el judaísmo post-mesiánico, o cristianismo.

Ahora bien…
aunque sigue siendo judío quien cree en el Mesías de Israel, es lógico que algunas cosas cambien.
Porque cuando uno reconoce que la promesa se cumplió, no puede seguir viviendo igual.

Ciertas prácticas del judaísmo tenían un propósito muy específico para un tiempo concreto.
Por ejemplo, las reglas de pureza, de alimentación, o de separación de los pueblos,
tenían la función de preservar al pueblo de Israel, mantenerlo distinto,
para que pudiera cumplir su misión:
dar a luz al Mesías.

Pero una vez que esa misión se cumple, esas prácticas ya no tienen el mismo sentido.
Porque ahora, en lugar de separarse del mundo, la misión es llevar la luz al mundo.
Como dijo el profeta Isaías:

“Te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (Isaías 49:6)

Y eso se cumple plenamente en Jesús, cuando dice a sus discípulos:

“Ustedes son la luz del mundo.” (Mateo 5:14)

Otro ejemplo:
en muchas oraciones judías se pide por la venida del Mesías.
Pero si uno cree que el Mesías ya vino,
no tendría sentido seguir pidiendo lo que ya se cumplió.
Más bien, ahora la oración se transforma:
ya no se pide que venga, sino que reine en nuestros corazones y en el mundo entero.

Por eso, cuando un judío reconoce que Dios cumplió su promesa y envió al Mesías,
su vida necesariamente cambia.

Cambian sus oraciones, cambian sus costumbres,
porque cambia su modo de ver la historia:
ya no está esperando la promesa, sino viviendo en ella.

Así que sí:
se puede ser judío y creer en Jesús.
Pero al hacerlo, el judaísmo no se pierde… se transforma.
Se cumple, se expande, y llega a lo que siempre estuvo destinado a ser:
una luz para todas las naciones.

La entrada Ser judío y creer en Jesús no es una contradicción, es continuidad se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/ser-judio-y-creer-en-jesus-no-es-una-contradiccion-es-continuidad/feed/ 0
Video: ¿Se puede ser judío y creer en Jesús? https://judiaycatolica.com/video-se-puede-ser-judio-y-creer-en-jesus/ https://judiaycatolica.com/video-se-puede-ser-judio-y-creer-en-jesus/#respond Mon, 13 Oct 2025 22:41:29 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3535 En este video hablo sobre una pregunta clave: ¿Se puede ser judío y creer en Jesús? O…¿Se puede creer en Jesús y seguir siendo judío ? Según muchas perspectivas religiosas, creer en Jesús implicaría renunciar al judaísmo. Pero ¿y si fuese posible conjugar ambas realidades de fe? En este video lo explico brevemente:

La entrada Video: ¿Se puede ser judío y creer en Jesús? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

En este video hablo sobre una pregunta clave: ¿Se puede ser judío y creer en Jesús? O…¿Se puede creer en Jesús y seguir siendo judío ? Según muchas perspectivas religiosas, creer en Jesús implicaría renunciar al judaísmo. Pero ¿y si fuese posible conjugar ambas realidades de fe? En este video lo explico brevemente:

La entrada Video: ¿Se puede ser judío y creer en Jesús? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/video-se-puede-ser-judio-y-creer-en-jesus/feed/ 0
¿Qué significa que el velo del templo se rasgó? https://judiaycatolica.com/que-significa-que-el-velo-del-templo-se-rasgo/ https://judiaycatolica.com/que-significa-que-el-velo-del-templo-se-rasgo/#respond Sat, 11 Oct 2025 12:56:24 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3496 Entonces Jesús, dando un grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. (Mc.15:37-38; Mt, 27:51; Lc. 23:45) ¿Qué es este velo del Templo? ¿Y por qué tres de los cuatro Evangelios nos relatan que se rasgó en dos en el momento de la muerte de Jesús? El origen del velo […]

La entrada ¿Qué significa que el velo del templo se rasgó? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Entonces Jesús, dando un grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
(Mc.15:37-38; Mt, 27:51; Lc. 23:45)

¿Qué es este velo del Templo? ¿Y por qué tres de los cuatro Evangelios nos relatan que se rasgó en dos en el momento de la muerte de Jesús?

El origen del velo

Luego de que el pueblo de Israel fuera sido liberado de la esclavitud en Egipto, caminó en el desierto durante 40 años.
Dios los eligió para que fueran Su pueblo, y durante su andar por el desierto los acompañó en todo momento:

Y el Señor iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego, para alumbrarles, a fin de que anduvieran de día y de noche.»
(Éx. 13:21–22)

Dios, para profundizar aun más su presencia, y no sólo estar con ellos, sino habitar en medio de ellos, le pidió a Moisés que le construyera un santuario:

Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.
(Éx. 25:8)

Así se levantó lo que se conoce como el Tabernáculo, un templo portátil o móvil, el espacio donde el pueblo contaba con la presencia de Dios en medios de ellos, y donde Moisés podía ingresar y hablar «cara a cara» con Dios (Éx. 33:11).
En este templo, lo más sagrado de todo era el Arca de la Alianza, porque representaba la presencia misma de Dios en medio de su pueblo. Era el signo visible de la Presencia divina acompañando al pueblo en su caminar.

Dentro del Arca se colocaron los objetos más sagrados:

  • Las tablas de la Ley, escritas “con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18).
  • La vara de Aarón, que floreció como signo de elección divina (Números 17:10).
  • Un vaso de maná, símbolo del alimento celestial (Éxodo 16:33–34; Hebreos 9:4).

Por eso se llamaba también “Arca del Testimonio”, ya que contenía los signos concretos de la alianza entre Dios y su pueblo.

El Arca de la Alianza se colocó dentro del Tabernáculo, y para separar este espacio sagrado del resto se puso un velo en el medio:

Harás, asimismo, un velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, con figuras de querubines diseñadas artísticamente. Lo colgarás de cuatro columnas de madera de acacia revestidas de oro, que estarán provistas de unos ganchos del mismo metal y sostenidas por cuatro bases de plata. Pondrás el velo debajo de los ganchos, y detrás de él colocarás el Arca del Testimonio. Así el velo marcará la división entre el Santo y el Santo de los Santos.
(Éx. 26:31–33)

El velo en el Templo de Jerusalén:

Años después, cuando el rey Salomón construye el Templo de Jerusalén —ya no un templo móvil, sino fijo—, coloca allí el Arca de la Alianza, manteniendo esta separación del Santo de los Santos, por medio del velo.

El Templo tenía diferentes sectores: en algunos podían ingresar judíos y gentiles; en otros, solo judíos; en otro, solo mujeres; y en otro, hombres. Luego estaba el Lugar Santo, al que solo podían entrar los sacerdotes.
Por último, el sector más importante de todos: el Santo de los Santos, al que solo podía acceder el sumo sacerdote una vez al año. El día de Yom Kippur, el sumo sacerdote podía pasar detrás del velo para ofrecer expiación por los pecados del pueblo. (Levítico 16:2, 11–17)

Y el velo se rasgó en dos…

En los evangelios se describe con detalle que, en el momento de la muerte de Jesús el velo se rasgó:

El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
(Mateo 27:51; Marcos 15:38; Lucas 23:45)

Como vimos, el velo marcaba la separación del espacio sagrado —la presencia de Dios— del resto de los espacios. Sin embargo, con la redención que trajo Jesús, por medio de su muerte y resurrección, el acceso a la presencia de Dios cambió radicalmente:

Tenemos plena libertad para entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, es decir, de su carne.
Hebreos 10:19–20

Ya no hay más separación entre Dios y los hombres. Por eso, la función del velo pierde su sentido: se rasga, porque el acceso a Dios queda definitivamente abierto.

En la plenitud de los tiempos se cumple, una vez más, lo que estaba profetizado:

He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y lo llamará con el nombre de Emanuel. (Isaías 7:14)

Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros, puso su morada entre nosotros (Jn. 1:14). Él es Emanuel, que significa “Dios con nosotros” (Mt 1:23).

En esta etapa Mesiánica, Dios nos da una nueva relacion con él, más cercana, corporal, con su culmen en la Eucaristía, en su Presencia Real.

Ojalá que cada dia de nuestras vidas podamos ser conscientes de este don tan maravilloso que tenemos: un Dios que quiere habitar en medio de cada uno de nosotros y acompañarnos en cada momento de nuestra vida.

La entrada ¿Qué significa que el velo del templo se rasgó? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/que-significa-que-el-velo-del-templo-se-rasgo/feed/ 0
“No temas” https://judiaycatolica.com/no-temas/ https://judiaycatolica.com/no-temas/#respond Tue, 30 Sep 2025 16:56:00 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3472 La Palabra de Dios como bálsamo en nuestra vida. Se dice que en la Biblia la frase “No temas” aparece 365 veces, una para cada día del año. Más allá de si esto es exacto o no, lo cierto es que la mayoría de nosotros necesitamos escuchar esas palabras todos los días de nuestra vida. […]

La entrada “No temas” se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

La Palabra de Dios como bálsamo en nuestra vida.

Se dice que en la Biblia la frase “No temas” aparece 365 veces, una para cada día del año. Más allá de si esto es exacto o no, lo cierto es que la mayoría de nosotros necesitamos escuchar esas palabras todos los días de nuestra vida.

Tenemos miedo. Vivimos con ansiedad. Nos preocupamos por tantas cosas.
El miedo se opone a la fe, a la confianza, a la esperanza.

Pasamos tanto tiempo pensando en el futuro que terminamos descuidando el presente —la única realidad que verdaderamente existe.
El momento presente es el único lugar del encuentro con Dios: allí Él actúa, nos da la gracia y las fuerzas para afrontar lo que hoy tenemos que atravesar.

No la de mañana. La de hoy.

“No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo.
A cada día le basta su aflicción.”
(Mateo 6, 34)

El maná en el desierto

Cuando el pueblo de Israel atravesaba el desierto, Dios le envió maná del cielo para alimentarlo y les dio una indicación muy clara:

“Que nadie reserve nada para el día siguiente”.
Algunos no le hicieron caso y guardaron una parte; pero se llenó de gusanos y produjo un olor nauseabundo…
(Éxodo 16, 19-20)

Posiblemente muchos de nosotros hubiéramos hecho lo mismo.
Estando en medio del desierto, sin recursos, y viendo alimento caer del cielo, lo más lógico parecería acumularlo “por las dudas” de que mañana no vuelva a haber.

Pero aunque Dios les pidió que no reservaran nada, el miedo a no tener a algunos los llevó a desobedecer. En lugar de confiar, actuaron por temor.

Ser como niños

Jesús nos invita a hacernos como niños: a confiar en Él, a dejar en sus manos nuestras preocupaciones y nuestras cargas.
Como los niños que confían en sus padres y se suben al auto sin saber adónde van; juegan tranquilos, sin pensar si habrá algo para la cena, porque confían en que sus padres se encargarán de eso.

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados,
y yo los aliviaré.”
(Mateo 11, 28)

Y nosotros, creemos en Dios… pero ¿le creemos a Dios?
¿Le creemos cuando nos dice “No temas”, “Yo estoy contigo”?

Dios no quiere que carguemos el peso de nuestra vida solos.
Cuando intentamos hacerlo con nuestras fuerzas, terminamos agotados.
¿Acaso no estamos exhaustos?

¿Y si eligiéramos creerle?
¿Confiar realmente en su Palabra y entregarnos a Él?

Cada mañana, al despertar, antes de mirar el celular o pensar en todo lo que tenemos que hacer,
podemos hablar con Dios.
Pedirle que nos acompañe, que cargue con lo que nos supera.
Que se encargue, que nos dé esa caricia, ese alivio y la esperanza de saber que no todo depende de nosotros.

Solo nos pide hacer lo mejor que podamos, pero recordando que no todo es controlable.

“Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia;
reconócelo en todos tus caminos y Él allanará tus senderos.”
(Proverbios 3, 5-6)

No es fácil abandonarnos en Él, dejar de preocuparnos tanto, dejar de tener miedo.
Por eso, tantas veces nos repite:

“No temas, Yo estoy contigo.”

Cambiar la mirada

Aun cuando ya vimos su acción en nuestra vida y experimentamos su ayuda en momentos imposibles, volvemos a temer ante un nuevo desafío.
Por eso necesitamos cambiar la mirada: ver la vida no con nuestra lógica, sino con la de Dios.

Como Pedro, que pudo caminar sobre el agua mientras su mirada estaba fija en Jesús. Pero cuando intentó comprender desde su razón lo que ocurría, se hundió.
Así también nos pasa a nosotros: cuando nos regimos por la lógica del mundo, corremos el riesgo de hundirnos.

Cuando lo imposible sucede

Pensemos en el Mar Rojo.
El pueblo de Israel había sido liberado y avanzaba hacia el desierto. Detrás venía el ejército del faraón.
Delante, el mar.
No podían avanzar ni retroceder. La situación era desesperante. Muchos gritaron, lloraron, y acusaron a Moisés de haberlos llevado allí para morir.

Imaginemos que en ese momento alguien les hubiera dicho:
“No se preocupen, el mar se abrirá en dos, pasaremos por tierra seca, y cuando los egipcios intenten seguirnos, las aguas caerán sobre ellos.”

¿Quién le habría creído? Seguramente nadie.

Lo mismo con Sara, esposa de Abraham, contándole a sus amigas que, en su vejez, iba a tener un hijo.
O María, diciendo a sus familiares que había concebido por obra del Espíritu Santo.
O Pedro, relatando que caminó sobre el agua.
O los discípulos, cuando Jesús les pidió alimentar a más de cinco mil personas con solo cinco panes y dos pescados.

Estas no son historias de ficción. Nosotros creemos que son reales.
Entonces, ¿por qué no creemos que lo imposible puede suceder también en nuestra vida?

“Si tuvieran fe como un grano de mostaza, nada les sería imposible.”
(Mateo 17, 20)

No somos de este mundo

Nosotros no somos de este mundo (Jn. 15, 19).
Y cuando vivimos bajo los criterios de este mundo,
sentimos angustia, nos sentimos perdidos, sobre cargados.

Hay una frase que me encanta que dice:

“Los que bailan son llamados locos por quienes no pueden escuchar la música.”

Pidámosle a Dios que nos dé esa confianza que Él nos pide que tengamos,
esa confianza de locura que tienen los santos,
las personas que atraviesan situaciones imposibles
y que, a los ojos del mundo, parecen locas
porque no pueden escuchar la música que ellos sí escuchan.

Pidámosle a Dios que nos de la fe del salmista, capaz de decir:

“Aunque camine por valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo.”
(Salmo 23, 4)

Pidámosle la confianza de Moisés, de Abraham, de Sara, de María,
y de todos los locos de Dios que escucharon su música
y bailaron al compás de ella,
haciendo cosas maravillosas con sus vidas.

Dios, dame esa confianza de locura.
Muéstrame tu música y enséñame a bailar al compás de ella.

La entrada “No temas” se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/no-temas/feed/ 0