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	<title>cuaresma archivos - Judia &amp; Catolica</title>
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	<description>Mi Camino Personal y Reflexiones sobre ser Judia y Católica, al mismo tiempo. E intentando hacer Visible algo de lo Invisible</description>
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	<title>cuaresma archivos - Judia &amp; Catolica</title>
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		<title>¿Intento que mi vida valga SU entrega?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Feb 2024 15:27:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El otro día tuve esos destellos o susurros de felicidad. Esos “aires” que aparecen repentinamente en un momento particular donde uno siente que es feliz, donde uno puede tocar por un momentito a la felicidad. Y en ese instante, en mi interior, le estaba dando a gracias a Dios por ese momento tan hermoso y [&#8230;]</p>
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<p>El otro día tuve esos destellos o susurros de felicidad. Esos “aires” que aparecen repentinamente en un momento particular donde uno siente que es feliz, donde uno puede <em>tocar</em> por un momentito a la felicidad.</p>



<p>Y en ese instante, en mi interior, le estaba dando a gracias a Dios por ese momento tan hermoso y por todo lo que hace por mí y me visualicé dándole gracias a Él en el momento de la cruz. Cara a cara, diciéndole gracias por lo que hizo, por lo que hace, y que lo valoro y que<strong> quiero hacer de mi vida una vida que haga que valga la pena todo lo que Él atravesó por mí.</strong></p>



<p>Siempre nos dicen, y es verdad, que todo lo que Jesús atravesó en la <strong>pasión </strong>lo hubiese hecho sólo por una persona, por cada uno de nosotros de forma individual, con nombre y apellido. Y me parece importante contemplar este misterio siempre, y especialmente en esta época de cuaresma.</p>



<p><strong>¿Somos capaces de mirarlo a los ojos en la cruz&nbsp; y decirle que por mí vale lo que está haciendo? </strong>¿ O al menos que estoy intentando vivir mi vida haciendo lo mejor que puedo para que su entrega lo valga?</p>



<p>Es un buen ejercicio espiritual mirar a la cruz como si fuese un espejo de mi interior, y preguntarme <strong>si estoy viviendo mi vida aprovechando esta oportunidad que tengo, agradeciéndole y honrando Su sacrificio.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo hago que valga?</h2>



<p>Quizás algunos se pregunten honestamente ¿Qué sería vivir mi vida honrando este maravilloso misterio? ¿Cómo debería vivirla, qué debería hacer?&nbsp;</p>



<p>Cada uno de nosotros fue creado por Dios a propósito y con un propósito, con una identidad única y una misión singular, que ningún otro ser humano puede reemplazar, ninguno. </p>



<p><strong>Solo mirándolo a él, y pidiéndole que nos guíe y nos muestre el camino podemos encontrar estas respuestas.</strong></p>



<p>Pero recordemos que casi siempre, su forma de comunicación es en el “suave murmullo del silencio” (1. Re. 19)&nbsp; y por eso para escucharlo es necesario hacer <strong>silencio</strong>. Un silencio exterior, apagando la música, las notificaciones del teléfono, la televisión, las conversaciones, los planes, las reuniones, las tareas, las ocupaciones…</p>



<p>Y también hacer silencio interior, que muchas veces es aún más difícil de lograr. Puede ser complejo porque no lo entrenamos, no lo practicamos. Quizás podemos empezar por hacer&nbsp;silencio unos minutos por día, como un músculo que necesitamos rehabilitar y ejercitar. No empezamos moviéndolo una hora por día, sino poco a poco.</p>



<p>En la Sagradas Escrituras, y especialmente en los libros sapienciales, se hace énfasis en que <strong>el silencio es condición de la escucha.</strong> Lo sabemos también por nuestra vida cotidiana. No podemos escuchar al otro si no hacemos silencio. Pero un silencio sincero, no uno que por dentro está pensando qué es lo que&nbsp;va a decir cuando el otro termine. Un silencio curioso, un silencio expectante.</p>



<p>“El Shemá” es la oración principal del pueblo de Israel, &nbsp;“<strong><em>Escucha</em></strong><em> Israel</em>” (Dt.6.4).</p>



<p>También la importancia de la escucha se destaca en el nuevo testamento, <em>“Este es mi hijo muy amado, <strong>escúchenlo</strong></em>”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Silenciar los ruidos cotidianos</strong></h2>



<p>El mundo hace todo lo posible para que no hagamos silencio, y así se hace más difícil escuchar a Dios. Nos llena de ocupaciones y luego de entretenimiento para desestresarnos de todas esas ocupaciones.</p>



<p>Con este ritmo, la mayoría de las personas están siempre ocupadas, siempre apuradas. Ya sea por motivos laborales, como también familiares e incluso espirituales. Llenarnos de tareas “apostólicas” también puede ser una forma de evadir el silencio.</p>



<p>¿Cómo sería diferente nuestra vida, si incrementamos los momentos diarios de silencio, si dejáramos espacio en nuestros días para que Dios obre, y no que tengamos todo planeado? Dejarnos guiar por Dios y no por nuestros listados de metas y tareas.</p>



<p>Esperemos lo inesperado. Disfrutemos el hoy, el <strong>sacramento del presente</strong> y a todas las personas que Dios hoy nos pone en nuestro camino. A los momentos lindos<strong>, a la quietud que nos permite percibir que estamos vivos, y ser conscientes que eso no es una casualidad.</strong></p>



<p><strong>Hagamos de nuestra vida una obra que podamos presentarle a Él, mirarlo a los ojos y poder decirle que estamos haciendo lo mejor posible para que su entrega valga la pena.</strong></p>
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		<title>El ayuno, el puente que conecta a todo nuestro ser</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 14:19:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pensamientos Visibles]]></category>
		<category><![CDATA[ayuno]]></category>
		<category><![CDATA[ayuno biblia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> ¿Qué es lo que nos revela Dios en su Palabra acerca del ayuno?  A lo largo de toda la sagrada escritura, el ayuno aparece como un medio para conectar nuestro cuerpo con el espíritu. En momentos de duelo, de arrepentimiento o de súplica, el ayuno surge como una herramienta para expresar este estado interior.  </p>
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<p>Durante la etapa de cuaresma surgen muchos artículos, mensajes en las redes sociales o conversaciones acerca del tema del ayuno.&nbsp; ¿Sigue siendo un “requisito” no comer carne los viernes de cuaresma?&nbsp; ¿Hay que ayunar o hacer algo diferente? También &nbsp;llegan&nbsp;mensajes supuestamente emitidos por el Papa, que luego son desmentidos, donde nos dice que no hay que hacer ayuno de carne o comidas, sino de malas acciones, de malos tratos, etc. Y que en lugar de eso hacer actos de amor al prójimo, sonreír, ayudar, estar más atentos a las necesidades de los otros, etc, etc, etc.</p>



<p>¿Será que nos cuesta tanto abstenernos de nuestras necesidades primarias que intentamos buscar una alternativa diferente al ayuno?</p>



<p>“<em>En los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos</em>» (DV. 21).  <strong>¿Qué es lo que nos revela Dios en su Palabra acerca del ayuno?</strong></p>



<p>A lo largo de toda la sagrada escritura, <strong>el ayuno aparece como un medio para conectar nuestro cuerpo con el espíritu</strong>. En momentos de duelo, de arrepentimiento o de súplica, el ayuno surge como una herramienta para expresar este estado interior. &nbsp;</p>



<p><strong>El cuerpo y el alma constituyen una unidad.</strong> No hay una dualidad del ser humano en donde el cuerpo va por un lado y el espíritu por otro. La separación de ambos es una concepción de origen griego que nada tiene que ver con la creencia judeo-cristiana sobre el ser humano. Sin embargo, muchas veces vivimos como si fuesen dos entidades desconectadas una de la otra, que viven luchando por sus propios intereses: el cuerpo quiere la satisfacción inmediata de sus necesidades y placeres mientras que el alma o espíritu aspira a lo trascendente y debe liberarse de su prisión corporal para poder lograr su objetivo.</p>



<p>Por eso, a lo<strong> largo de toda la Sagrada Escritura el ayuno aparece como un puente que conecta nuestro cuerpo con el espíritu</strong>, para situarlos en una misma sintonía. Y también, como una forma de expresar exterior y materialmente nuestra disposición interior.</p>



<p>En momentos de duelo, de arrepentimiento, de súplica por alguna intención en particular, el ayuno aparece como una herramienta para manifestar este estado del alma. Los profetas le piden a su pueblo ayunar en este sentido. <strong>Moisés </strong>ayunó por <strong>40 días</strong> dos veces. <strong>Esther</strong> ayunó para interceder por su pueblo. <strong>Los apóstoles </strong>ayunaron antes de tomar decisiones importantes. Y, el más importante de todos, nuestro Maestro, nuestro Guía, quien descendió para enseñarnos a vivir, a actuar, a rezar, a pedir, a confiar: <strong>Jesús ayunó por 40 días y también es Él quien claramente nos enseña y da criterios para esta práctica:</strong></p>



<p>“<strong><em>Cuando ustedes ayunen</em></strong><em>, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, <strong>cuando ayunes</strong>, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará</em>.” (Mt. 6 16-18)</p>



<p>Jesús no dice “si ayunan…”, sino que dice “<strong>Cuando ayunen</strong>&#8230;”. Es decir que asume que esta es una práctica real y necesaria. <strong>Es a Él a quien debemos escuchar e imitar.</strong></p>



<p>En el <strong>judaísmo </strong>un claro ejemplo de esto es el <strong>día del Perdón</strong> (en la biblia día de expiación). Una vez al año, luego de iniciar el nuevo año (en el calendario hebreo), se conmemora este día donde se hace un ayuno estricto por 26 hs. (Sin comida ni agua, ni trabajo, ni relaciones sexuales, ni uso de maquillaje ni nada de cuero).</p>



<p>Del mismo modo que cuando vamos a una fiesta nos arreglamos externamente para conectarnos con una festividad, como una forma de señalar que estamos viviendo un momento diferente, una ocasión especial, también hacemos lo mismo con los momentos de recogimiento.</p>



<p><strong>El ayuno, como vimos, es una expresión exterior de nuestro estado interior</strong>.&nbsp; Entonces, ayunar en la etapa de cuaresma, en una etapa de introspección, de reflexión y arrepentimiento, entraría en contradicción si tenemos conductas tales como el mal trato a los demás, el egoísmo, la codicia, la gula, entre otros.</p>



<p><strong>No es el ayuno al que debemos dejar de lado, sino que es éste quien nos ayuda a dominar nuestra voluntad, a nuestro cuerpo</strong>. Y si podemos hacerlo con una necesidad tan básica y fundamental como lo es el alimento, podremos lograrlo también con otras conductas. Es una forma tangible de mostrarnos a nosotros mismos que tenemos autodominio y que somos responsables de nuestras acciones.</p>



<p>En la etapa de cuaresma se nos pide <strong>ayuno, oración y limosna</strong>. Esto conecta todo nuestro ser, material y espiritual. Enlaza todos nuestros sentidos con el mismo fin: <strong>salir de nosotros mismos y centrar nuestra mirada en Dios y en los demás.</strong></p>



<p>Esto es precisamente el ideal de la cuaresma: que las personas vuelvan a Dios con todo su corazón. No sólo a nivel externo, con ayuno, sino interiormente, “<em>con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su fuerza</em>» (Dt. 6.5). Y esta conexión con el amor tan inmenso de Dios nos llevará de forma natural, como consecuencia y respuesta a algo tan hermoso, a ser mejores seres humanos y más generosos con los demás. </p>



<p>Y así tambien podremos no solo comprender intelectualmente sino experimentar que «<em><strong>no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dio</strong></em><strong><em>s</em></strong>» (Dt. 8,3; Mt.4,3; Lc.4,4)</p>
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		<title>La confianza en la espera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Feb 2021 21:16:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Desde el principio, Dios nos creó a cada uno de nosotros, a cada ser humano, con la vocación de hijos, de ser hijos de Dios. Sin embargo, muchas veces nos pasa como adultos, que esto que es una bendición, nos cuesta aceptarlo. Estamos acostumbrados a tener el control de nuestra vida (o al menos&#160; gozamos [&#8230;]</p>
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<p>Desde el principio, Dios nos creó a cada uno de nosotros, a cada ser humano, con la vocación de hijos, <strong>de ser hijos de Dios</strong>.</p>



<p>Sin embargo, muchas veces nos pasa como adultos, que esto que es una bendición, nos cuesta aceptarlo. Estamos acostumbrados a tener el control de nuestra vida (o al menos&nbsp; gozamos de la ilusión de tenerlo),&nbsp; de manejar las cosas y planear el futuro.</p>



<p>Sin embargo, como hijos, no estamos llamados a esto, <strong>sino que lo que Dios quiere para nosotros es la recepción confiada de sus dones y de su plan para nuestra vida.</strong></p>



<p>Quizás para algunas personas esto puede sonar como algo simple y hasta bello; no obstante, estos dones no siempre llegan en el momento en que nosotros queremos, o que de algún modo habíamos “planeado recibir”.</p>



<p><strong>Durante este tiempo de espera, ¿Cuál es nuestra actitud principal? &nbsp;<strong>¿</strong>De confianza? ¿De desesperación? ¿Esperanza? ¿Preocupación? ¿Ansiedad?&nbsp; ¿Reposo?</strong></p>



<p>A largo de toda la historia de la salvación, desde la creación del primer hombre, hasta la actualidad, hay una característica del ser humano que atraviesa todos los acontecimientos que ocurren desde el primer capítulo del Génesis,&nbsp; hasta hoy:<strong> la confianza en Dios</strong>. Ésta es puesta a prueba constantemente. En el pueblo de Dios en su conjunto, y en cada ser individual en su relación personal con Él.&nbsp;</p>



<p>La confianza en Dios y la falta de ésta, es la clave para entender lo que ocurrió en el ser humano desde principio, y para poder entender un poco más sobre qué es lo que Dios nos pide a cada uno de nosotros y a qué estamos llamados a ser y a hacer en nuestra vida.</p>



<p>Veamos brevemente algunos eventos de la historia de salvación que nos pueden iluminar en este sentido:</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En el principio…</strong></h2>



<p>Dios nos creó por amor y nos quiso dar un hermoso lugar para vivir, y que tengamos vida, Vida en abundancia. (Jn.10.10). Además de bienes materiales, Dios también quiso desde siempre para el ser humano la comunión con él, la Vida eterna. Pero esto era un Don de Él, quien como buen padre y uno que no se equivoca, sabe cuál es el momento oportuno para ser recibido.</p>



<p>Por eso es que en su plan, este hermoso Don de la vida eterna, lo iba a dar a través de su Hijo, llegada&nbsp; la plenitud de los tiempos, según Su propio designo.</p>



<p>Sin embargo, como nos relata el capítulo 3 del libro del Génesis, &nbsp;el hombre y la mujer lo quisieron arrebatar. Se dejaron seducir por otras voces en lugar de escuchar y confiar en la voz de Dios, quien les&nbsp; había advertido y explicado cuáles eran los límites establecidos. (A veces por motivos que no entendemos en el momento, pero que siempre tienen una razón de ser.)</p>



<p>El hombre y la mujer al dejarse tentar por la voz de la serpiente (con todo lo que esta representa), terminaron teniendo una imagen de Dios totalmente distorsionada, y se sintieron limitados. No confiaron en el Dios verdadero, que los ama y quiere que su vida sea hermosa, que tengan todo, que sean felices, sino que se dejaron llevar por la mentira, pensando que Dios quería limitarlos y guardarse cosas sólo para Él.</p>



<p>Y así, en lugar de poner su mirada en la abundancia de todos los dones que tenían, centraron su atención en el único límite que Dios les había marcado y dejaron de disfrutar de las maravillas que Dios les había dado.</p>



<p>En este relato nos marca el autor sagrado que la mujer “ve” (Gn.3.6), en lugar de “<strong>escuchar</strong>”, de seguir la voz de Dios que es la que nos guía a la Verdad y a la Vida. Esta escucha, la que Dios le pide una y otra vez a su pueblo, “<strong><em>Escucha Israel</em></strong>” (Dt. 6,4), &nbsp;es una escucha obediente, porque confía en Dios. Y es justamente esto lo que nos previene de caer en la tentación.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En el Desierto.</strong>..</h2>



<p>A lo largo del libro del Éxodo se relatan las maravillas que Dios hizo por su pueblo. Con su estilo literario épico, el autor sagrado pone de manifiesto los grandiosos milagros que Dios hizo para que su pueblo sea libre.</p>



<p>En estos relatos podemos ver a Dios en la figura de un padre amoroso y fuerte, que daría lo que fuera&nbsp; para salvar a sus hijos. Y esto es lo que hizo.</p>



<p>El pueblo de Israel vio y presenció todo lo que Dios había hecho por ellos (Ex.19.4). Las 10 plagas, el milagro para poder cruzar el Mar Rojo, el brote del agua de la roca, y muchos otros prodigios.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>Estos acontecimientos fueron sólo una demostración de quién era este pueblo para Dios: Su primogénito y el destinatario de la Alianza.</p>



<p>Esta alianza se llevó a cabo en el Monte Sinaí en presencia de todo el pueblo, quien lo aceptó y se comprometió a poner en práctica todo lo que Dios les dijo (Ex. 24).</p>



<p>Sin embargo, días después de este suceso clave para el pueblo, cuando Moisés subió a la montaña para recibir la Torá, al no tener noticias de él durante varios días, se sintieron inquietos, perdidos, desesperados y le pidieron a Aron que les construya un becerro de oro para adorar. Podríamos decir, un dios que puedan tener bajo su control.</p>



<p>El pueblo de Israel no pudo aguantar la espera confiada en Dios, sino que nuevamente quiso hacer las cosas a su modo, a sus tiempos, y eso los llevó a quebrar la alianza con Dios que pocos días atrás se habían comprometido voluntariamente a cumplir.</p>



<p>Estos acontecimientos de desconfianza que los llevan a la desesperación son recurrentes durante su camino por el desierto. Sabemos que no es un lugar fácil para estar, y que tiene muchísimas pruebas y desafíos. Pero ante éstos, el pueblo eligió desconfiar de la Palabra de Dios, de Sus promesas, angustiarse y hacer las cosas a su manera, en lugar de reposar en Él, cediendo el control de sus vidas a Quien ya les había demostrado muchas veces cumplir lo que prometía y protegerlos de toda adversidad.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“ Entonces yo les dije: «No se acobarden ni les tengan miedo. El Señor, su Dios, que va delante de ustedes, combatirá por ustedes, como lo hizo en Egipto ante sus propios ojos. Y también en el desierto, donde tú viste que el Señor, tu Dios, te conducía como un padre conduce a su hijo, a lo largo de todo el camino que recorriste hasta llegar a este lugar<strong>». Y a pesar de todo, ustedes no tuvieron confianza en el Señor, su Dios</strong>. Que los precedía durante la marcha para buscarles un lugar donde acampar; de noche en el fuego, mostrándose el camino que debían seguir, y de día en la nube.” (</em>Dt. 1. 29-33)</p></blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La fe no es ciega</strong></h2>



<p>Dios no nos pide una fe y una confianza ciega. Antes de hacer la Alianza con su pueblo, Él demostró con hechos Quién era y qué era capaz de hacer por su pueblo. Recién ahí se dirigió al pueblo diciéndoles:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>«<em>Ustedes <strong>han visto</strong> cómo traté a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de águila y los traje hasta mí. <strong>Ahora</strong>, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos</em>” (Ex.19.4.5)</p></blockquote>



<p>Más allá que&nbsp; a veces en la tribulación nos cuesta ver lo positivo, tenemos que hacer <strong>memoria</strong> de lo que Dios hizo por nosotros para poder pararnos sobre esta certeza. Dios no nos pide que nos lancemos a la pileta sin saber si tiene agua. Primero nos muestra que pone agua, mucha, y luego nos pide que demos nosotros ese salto.</p>



<p>Y esto justamente fue lo que ocurrió con <strong>Abraham, </strong>quien escuchó la voz de Dios y confió en él. Creyó en Él ante la prueba más difícil que podía existir. Pero sabía que Dios es un Dios que cumple sus promesas, y que Isaac era el hijo que iba a darle <em>una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar</em>. Tal como lo describe la Carta a los hebreos:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo” (Heb.11.17-19)</em></p></blockquote>



<p>El camino de fe de Abraham termina siendo el reverso de la historia de Adán y Eva y del pueblo Israel. Por eso es el padre de la fe, quien nos muestra un modelo de espera confiada y de escucha obediente a un Dios que cumple, que nos protege, que nos ama.</p>



<p>Del mismo modo que en el Nuevo Testamento, podemos verlo con María. Ella confió en Dios también, ante el anuncio de lo impensable. Y a la vez, esta confianza también estaba basada en la memoria de lo que Dios había hecho en la historia de su pueblo, del pueblo de Israel, tal como lo proclama en el Magníficat.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ser hijos y ser como niños</strong></h2>



<p>Dios nos destinó para ser hijos. Y nos pide hacernos como niños en cuanto a confiar en quien nos guía, en ceder el control de nuestra vida. Los niños reciben los dones de los padres sin cuestionarse por qué. No están pensando que hicieron algo para merecerlo sino que lo reciben porque saben que son amados, desde el primer día, sin haber hecho nada.</p>



<p>El hacernos como niños, y dejarnos llevar por Dios, requiere de algo central<strong>: la confianza.</strong></p>



<p>Nos cuesta mucho entregarnos, ceder el control de nuestra vida. ¿Será porque quizás todavía no llegamos a tomar dimensión de Quién es el que nos pide esta entrega?&nbsp; ¿Creemos en Dios, pero le&nbsp; creemos a Dios?&nbsp; ¿Le creemos lo que nos dice, lo que nos promete? ¿Creemos realmente que nos va a llevar sobre sus alas sobrevolando todo peligro?</p>



<p>Como Dios jamás nos pide que confiemos ciegamente en él, sino que primero nos muestra quién es, “que hay agua en la pileta”, es esencial contemplar y hacer <strong>MEMORIA </strong>de la historia del pueblo de Dios y de nuestra propia vida, para ver su paso en ellas.</p>



<p>A veces su marcha es más ruidosa, y otras es tan silenciosa, como el rumor de una brisa suave ( 1. Re. 19.12) &nbsp;que quizás nos cuesta percibirlo, pero Dios jamás nos deja solos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La espera confiada</strong></h2>



<p>Tanto la época del adviento&nbsp;como la cuaresma, &nbsp;son momentos de espera. El tránsito de una etapa que nos lleva a otra cosa.</p>



<p>Lo mismo pasa con la vida. Es una espera de algo más por venir. Y lo que hacemos durante este camino es lo que termina definiendo quiénes somos. La espera es la vida. Por eso no hay “esperar” que pase, sino abrazarla.</p>



<p>En esta época y quizás durante toda la vida, nuestra mirada está puesta en nuestra “meta final”. Y la forma de llegar hacia ella tiene que ver con lo que hacemos en nuestro <strong>presente</strong>, que es el único lugar en donde Dios puede obrar. No en el pasado, ni en el futuro, sino en el <strong>hoy</strong>.</p>



<p>Por eso hay que vivir este presente de forma <strong>confiada</strong> (por la <strong>memoria</strong> de lo que Dios hizo por nosotros a lo largo de toda la historia de salvación y de nuestra vida particular) y con <strong>alegría</strong> por la esperanza de lo que vendrá.</p>



<p>En esta época de cuaresma qué más lindo que poder transitarla descansando en Dios. Una espera confiada porque sabemos en las manos de Quién nos ponemos. Descansar en Dios más allá de las circunstancias que cada uno esté viviendo.</p>



<p>Que esta etapa y que toda nuestra vida, &nbsp;sea un reposo constante, confiando en Quien nos estamos entregando y gozar de la paz que se encuentra <strong>permaneciendo sobre sus alas.</strong></p>



<p><em>“¿Por qué dices Jacob, y lo repites tú, Israel:<br>«Al Señor se le oculta mi camino<br>y mi derecho pasa desapercibido a mi Dios?</em></p>



<p><em>¿No lo sabes acaso? ¿Nunca lo has escuchado?<br>El Señor es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra:<br>&nbsp;no se fatiga ni se agota,<br>&nbsp;su inteligencia es inescrutable.</em></p>



<p><em>Él fortalece al que está fatigado<br>y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor.</em></p>



<p><em>Los jóvenes se fatigan y se agotan,<br>&nbsp;los muchachos tropiezan y caen.</em></p>



<p><em>Pero los que esperan en el Señor<br>&nbsp;renuevan sus fuerzas,<br>despliegan alas como las águilas;<br>corren y no se agotan,<br>avanzan y no se fatigan.”<br>&nbsp;(Is 40. 27-31)</em></p>
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		<title>Las raíces judías del miércoles de Ceniza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Feb 2018 13:33:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estudios]]></category>
		<category><![CDATA[Fiestas judias en su plenitud]]></category>
		<category><![CDATA[ayuno]]></category>
		<category><![CDATA[cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Dr. Brant Pitre]]></category>
		<category><![CDATA[Las raíces bíblicas del miércoles de Ceniza]]></category>
		<category><![CDATA[Las raíces judías del miércoles de Ceniza]]></category>
		<category><![CDATA[motivos del ayuno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El día del miércoles de ceniza el año pasado, estaba mi hermana (judía) de visita en mi casa. Y cuando mi marido me preguntó por el tema de las cenizas de la celebración de ese día, mi hermana dice en chiste «los católicos hacen cosas raras«&#8230; Y cuando dijo eso recordé lo que el Dr. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El día del miércoles de ceniza el año pasado, estaba mi hermana (judía) de visita en mi casa. Y cuando mi marido me preguntó por el tema de las cenizas de la celebración de ese día, mi hermana dice en chiste «l<em>os católicos hacen cosas raras</em>«&#8230; Y cuando dijo eso recordé lo que el Dr. Brant Pitre siempre dice «si hay algo que te parece raro en el catolicismo seguramente tiene sus raíces y explicación en el judaísmo .»</p>
<p>Así que me puse a investigar, y él mismo en unos de sus videos que puedes <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2vnGEJHg05E" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ver aquí </a>si sabes inglés, cuenta <strong>las raíces judías, o más bien bíblicas, del miércoles de Ceniza.</strong></p>
<p>En este artículo vamos a hacer el recorrido bíblico que el Dr. Brant Pitre hace en este video, y al final de todo una excelente explicación de por qué <strong>el ayuno es importante espiritualmente.</strong></p>
<h3><strong>Las raíces bíblicas del símbolo de las Cenizas</strong></h3>
<p>A lo largo del Antiguo Testamento existen varias alusiones a las cenizas como símbolo. En este articulo vamos a recorrer las más relevantes en relación al tema que estamos tratando hoy, el miércoles de ceniza.</p>
<p>Desde el comienzo, en el libro del <strong>Génesis</strong>, luego de «la caída» de Adán y Eva, Dios les va diciendo a todos los involucrados en esta situación, las consecuencias que sus actos tuvieron. Y cuando se dirige a Adán para decirle que granará el pan con el sudor de su frente, &nbsp;hasta que vuelva a la tierra, de donde fue sacado, le afirma:</p>
<blockquote><p>«&#8230; ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!».» (Gn.3.19)</p></blockquote>
<p>Este es uno de los versos que a veces se cita al poner las cenizas en la frente de las personas el miércoles de ceniza. Tanto el polvo, como las cenizas, son usados como símbolos de la <strong>mortalidad</strong> a la que estamos sujetos luego de «la caída».</p>
<p>El segundo texto que Pitre cita es del libro de Job, capítulo 42, versículo 6:</p>
<blockquote><p>«Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.»</p></blockquote>
<p>Acá ya no sólo el polvo y la ceniza remiten a la mortalidad del ser humano, sino que también simbolizan el <strong>arrepentimiento</strong>.</p>
<p>Esto también se ve en el libro de Daniel, en el capítulo 9, cuando él está rezando e intercediendo por su pueblo. Si bien él es una persona recta, un hombre fiel, &nbsp;hace penitencia por los pecados de su pueblo. Y la forma en que hace esa penitencia es a través de la oración,&nbsp; el ayuno, el cilicio y <strong>ceniza</strong>.</p>
<p>Esto se ve también en el primer libro de los Macabeos: (que no es parte del Tanaj (Biblia Hebrea), sino del Antiguo Testamento Católico) , en el capítulo 3, versículo 45 a 47:</p>
<blockquote><p>«<em>Jerusalén estaba deshabitada como un desierto, ninguno de sus hijos entraba ni salía. El Santuario había sido pisoteado. los extranjeros ocupaban la Ciudad es la, convertida en albergue de los paganos. Había desaparecido la alegría de Jacob, y ya no se oía la flauta ni la cítara&#8230;<strong>Aquel día ayunaron, se vistieron con un sayal, esparcieron ceniza sobre sus cabezas y rasgaron sus vestiduras</strong></em>.»</p></blockquote>
<p>Otra de las raíces bíblicas del simbolismo de las cenizas la encontramos en el <strong>libro de Ester</strong>, cuando el rey, guiado por Amán, su mano derecha, querían aniquilar al pueblo judío:</p>
<blockquote><p>«Cuando Mardoqueo se enteró de lo que había pasado, rasgó sus vestiduras se puso un sayal, se cubrió de <strong>ceniza</strong> y salió por la ciudad dando gritos de amargura, hasta llegar frente a la puerta real, porque nadie podía franquearla vestido con esa ropa.&nbsp;En cada provincia, a medida que iba llegando la orden del rey y su decreto, había un gran duelo entre los judíos, con ayunos, lágrimas y lamentaciones. Y el sayal y la <strong>ceniza</strong> sirvieron de lecho para muchos.» (Ester 4.1-3)</p></blockquote>
<p>Ester, quien era esposa del rey, intercedió por el pueblo, haciendo intenso <strong>ayuno, oración</strong> <strong>y cubriéndose con cenizas,</strong> y logró la salvación de su pueblo interviniendo ante el rey.</p>
<p>También lo hizo la heroína del pueblo judío, Judit, antes de emprender la ardua tarea de liberar Betulia:</p>
<blockquote><p>“Entonces Judit se postró en tierra, esparció ceniza sobre su cabeza, puso al descubierto el sayal con que estaba ceñida e imploró al Señor en alta voz.” (Jud 9, 1).</p></blockquote>
<h3><strong>Las cenizas como símbolo de mortalidad, penitencia, e intercesión.</strong></h3>
<p>Cualquier judío de principios de siglo hubiera reconocido que cuando una persona se ponía cenizas en su frente, respondía a alguna de estas tres cosas:</p>
<ul>
<li>un signo de reconocimiento de su mortalidad, al igual que en el Génesis</li>
<li>un signo de arrepentimiento de sus pecados, como en el libro de Job</li>
<li>o que estaban intercediendo por otros como pasó con Ester, Judit,&nbsp; o Daniel.</li>
</ul>
<p>De hecho, hasta Jesús mismo hace referencia al tema como una costumbre común del judaísmo de la época:</p>
<blockquote><p>&nbsp;«<em>¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con <strong>ceniza</strong></em>. (Mt. 11.21)</p></blockquote>
<h3>¿Por qué el ayuno está asociado a las cenizas?</h3>
<p>La costumbre de las cenizas a su vez, está relacionada a un período de ayuno y oración. Entramos en una etapa de acercamiento a Dios, de profundización espiritual e intentamos desprendernos de los placeres mundanos, especialmente de la comida y la bebida.</p>
<p>Las lecturas del miércoles de ceniza nos marcan este camino y nos explican las razones. Por ejemplo a través de&nbsp;Joel, Dios nos muestra que el<strong> ayuno</strong> comunitario tiene como objetivo el arrepentimiento y el volver la mirada hacia Dios:</p>
<p>«<em>Pero aún ahora –oráculo del Señor– vuelvan a mí de todo corazón, con <strong>ayuno</strong>, llantos y lamentos.&nbsp;Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas&#8230;.&nbsp;¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne</em>,» (Jl. 2 12-15)</p>
<p><strong>Esto es precisamente el ideal de la cuaresma, que las personas vuelvan a Dios con todo su corazón</strong>. No sólo a nivel externo, con ayuno, sino interiormente, «<em>con todo tu corazón</em>, y con <em>toda tu alma, y con toda tu fuerza</em>«(Dt. 6.5); «<em>Desgarren su corazón y no sus vestiduras</em>«, como dice la lectura de Joel.</p>
<p>El &nbsp;Dr. Pitre continua explicando los <strong>motivos del ayuno</strong> de una forma tan simple y clara que cabe detallar aquí:</p>
<p>La forma de poder lograr esta vuelta hacia Dios, es ayudándonos también con nuestros cuerpos. No somos ángeles, sino personas compuestas por cuerpo y alma. Y de este modo el ayuno es una forma muy poderosa para liberar a la mente de estar al servicio de complacer al cuerpo con comida y bebida, y focalizarse en Dios y las cosas de las que queremos arrepentirnos o mejorar.</p>
<p>Cuando uno comienza a ayunar, por ejemplo, salteando una comida, si no está acostumbrado a hacerlo, su cuerpo se va a dar cuenta de que algo le está faltando. Y de ese modo comienza a gritar «hey! aliméntame, dame algo de comer!». Y eso hace que nos pongamos en un estado de alerta. Y si sabemos el motivo por el cual estamos ayunando, (por ejemplo porque es miércoles de ceniza, o por el motivo que sea), todo ese día vamos a estar pensando en eso. Cada vez que el cuerpo nos alerte acerca de que necesita comida o bebida, nos va a concientizar a la vez, del motivo por el cual estamos ayunando y nos va a permitir estar conectados a esa intención.</p>
<p><strong>El ayuno ayuda a rezar, a focalizarnos,</strong> <strong>a estar alertas de forma espiritual</strong>; en cambio si fuese un día común y corriente con todas las&nbsp;mismas rutinas, ese día quizás pasaría desapercibido.&nbsp;<strong>Ayunar pone a nuestro cuerpo y a nuestra mente en una misma sintonía.</strong></p>
<p>La práctica del ayuno es parte del judaísmo, y muy especialmente un día al año, en el día del perdón (Iom Kipur). Ese día todo judío está llamado a un ayuno total de comida, bebida, y a otros actos más que están detallados en el libro del Levítico, en el capítulo 23.</p>
<p>Yo personalmente, solía ayunar, aun cuando era más chica. Sin ser religiosa ni estar tan convencida de las religiones, ni de la existencia de Dios, igual elegía ayunar porque era un ritual que me hacía formar parte de mi pueblo judío. Era experimentar, ese día del año, lo mismo que estaban haciendo miles de judíos alrededor del mundo. Era una manera de unirme a ellos.</p>
<p>Esta forma de ayuno comunitario es muy valiosa, y a la vez también es lo es el ayuno individual y privado. Por eso también tenemos en este día las lecturas del<strong> Evangelio donde Jesús nos dice que cuando ayunemos lo hagamos para Dios y no para ser vistos:</strong></p>
<blockquote><p>«<em><strong>Cuando ustedes ayunen</strong>, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará</em>.» (Mt. 6 16-18)</p></blockquote>
<p>Cabe destacar que Jesús no dice «si ayunan&#8230;», sino que dice «<strong>Cuando ayunen..</strong>.». Es decir que <strong>asume que esta es una práctica&nbsp;real y necesaria.</strong> Del mismo modo se refiere a la limosna y a la oración. Todos estos son hábitos que Jesús espera para sus seguidores, para todos nosotros.</p>
<p>Por eso pidamos&nbsp;que en esta cuaresma podamos crecer en estas prácticas, comprenderlas más profundamente y&nbsp;que a través de ellas podamos ver un poco más el&nbsp;<strong>maravilloso mundo invisible</strong>; que muchas veces perdemos de vista por tener puesta nuestra mirada en cosas intrascendentes.</p>
<p><strong>Que nuestro corazón, nuestra mente y nuestras fuerzas apunten siempre, y especialmente en esta cuaresma, hacia Él.</strong></p>
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