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	<title>pueblo de Israel archivos - Judia &amp; Catolica</title>
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	<description>Mi Camino Personal y Reflexiones sobre ser Judia y Católica, al mismo tiempo. E intentando hacer Visible algo de lo Invisible</description>
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	<title>pueblo de Israel archivos - Judia &amp; Catolica</title>
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		<title>Si Jesús no vino a abolir la Ley y los Profetas, ¿deben los cristianos practicar el judaísmo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2026 21:13:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fiestas judias en su plenitud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como judía y católica, muchas veces me preguntan: si Jesús dijo: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” (Mateo 5,17), ¿por qué los cristianos no practican la circuncisión, no siguen las leyes alimentarias y no observan el sábado del mismo modo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Como judía y católica, muchas veces me preguntan: si Jesús dijo: <strong><em>“No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”</em></strong> (Mateo 5,17), ¿por qué los cristianos no practican la circuncisión, no siguen las leyes alimentarias y no observan el sábado del mismo modo que el judaísmo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para responder esta pregunta, primero es necesario comprender qué quiso decir Jesús con la expresión “dar cumplimiento”. No se trata de pensar que una parte de la revelación sustituye a otra, ni de reducir la Ley a un conjunto de preceptos que simplemente dejaron de tener vigencia. Se trata de descubrir cómo cada mandato, cada signo y cada práctica ocupa un lugar dentro de una misma historia de salvación que alcanza en Cristo su plenitud. Sólo desde allí puede comprenderse por qué algunas prácticas permanecen, otras adquieren una forma nueva y otras conservan una misión particular en la vida del pueblo de Israel.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué significa realmente «dar cumplimiento» a la Ley?</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Cumplir no significa simplemente obedecer una norma. Significa llevar algo hasta su meta, hacer que alcance el objetivo para el cual fue dado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Podemos pensarlo mediante la imagen de una semilla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la semilla se convierte en árbol, deja de existir como semilla, pero esto no significa que fue destruida, sino que alcanzó su plenitud. El árbol no contradice la semilla. Es el desarrollo de aquello que ya estaba contenido en ella y hacia lo cual se dirigía desde el comienzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo similar sucede con muchas disposiciones de la Torá. Fueron dadas para acompañar una etapa concreta de la historia de la salvación, formar a Israel como pueblo santo, custodiar su identidad y preparar la llegada del Mesías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el Mesías llega, algunas de esas disposiciones alcanzan el objetivo para el cual habían sido entregadas y, por eso, ya no se practican del mismo modo.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>¿Por qué Dios pidió a Israel mantenerse separado de los demás pueblos?</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Para comprender muchas normas de la Torá hace falta conocer primero por qué Israel debía mantenerse separado de las naciones y por qué esa separación debía mantenerse hasta la llegada del Mesías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios eligió a un pueblo concreto, hizo alianza con él y le confió una promesa destinada a alcanzar a toda la humanidad. De Israel vendrían la Torá, los profetas, el culto del Templo, las promesas y, finalmente, el Mesías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Mesías no aparecería separado de toda historia y de todo pueblo. Debía nacer dentro de Israel, de la descendencia de Abraham y de la casa de David. Por eso <strong>era necesario que Israel conservara su identidad y transmitiera su fe, sus enseñanzas y su modo de vida de generación en generación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Biblia muestra en varias ocasiones que Israel podía verse atraído por los dioses y las prácticas religiosas de los pueblos vecinos. Los matrimonios con otras naciones podían favorecer además la entrada de esos cultos en la vida del pueblo y debilitar su fidelidad a la alianza, a la Ley y a la esperanza transmitida por los profetas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las leyes de santidad, las normas alimentarias, la circuncisión y el sábado ayudaban a marcar una separación entre Israel y las demás naciones. Junto con muchas disposiciones relacionadas con la pureza, tenían una misma finalidad: proteger la misión de Israel y preservar la fe en el Dios único.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su elección nunca tuvo como finalidad encerrarlo en sí mismo, sino que por medio de él viniera el Mesías. Desde el principio, su misión estaba orientada hacia todas las naciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios le dice a Abraham:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra”.</em><br>Génesis 12,3</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Y por medio del profeta Isaías anuncia:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los confines de la tierra”.</em><br>Isaías 49,6</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Israel fue separado de las naciones para custodiar una promesa que finalmente debía llegar a todas ellas</strong>. La separación protegía una misión universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La elección de un pueblo concreto era el camino elegido por Dios para ofrecer su salvación a todos los pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la llegada de Cristo, Israel cumple su misión de dar al mundo al Mesías. Pero ese cumplimiento no borra la elección, la historia ni la identidad del pueblo judío. El nacimiento de la Iglesia no significa que Dios lo haya rechazado o sustituido: la Iglesia nace dentro de Israel y recibe de él las Escrituras, las promesas y al mismo Mesías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso san Pablo puede afirmar que «los dones y el llamado de Dios son irrevocables» (Romanos 11,29). Israel sigue teniendo un lugar propio dentro del plan de Dios, un misterio que el mismo Pablo contempla con esperanza cuando anuncia su plenitud futura: «todo Israel será salvado» (Romanos 11,26).</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>Leyes morales, ceremoniales y civiles: no todas tenían la misma función</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Con el tiempo, la tradición cristiana fue leyendo dentro de la Torá tres tipos de disposiciones, según su función. Algunas expresan exigencias morales, como no matar, no robar, no cometer adulterio y honrar a los padres. Otras regulan el culto, la circuncisión, la pureza ritual, la alimentación y los signos que distinguían a Israel de las demás naciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También encontramos normas destinadas a ordenar la vida civil y jurídica del antiguo Israel, relacionadas con las propiedades, las deudas, las indemnizaciones, las penas y las herencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No todas estas leyes tenían la misma finalidad ni debían aplicarse del mismo modo en todos los momentos de la historia de la salvación.</p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-left"><strong>Los mandamientos morales: una exigencia que permanece y se profundiza</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Los mandamientos morales expresan la voluntad de Dios respecto del bien, la justicia y la relación con los demás. Estos mandamientos no desaparecen con la llegada de Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Sermón de la Montaña, Jesús muestra toda su profundidad. No basta con evitar el homicidio. También es necesario enfrentar el odio y buscar la reconciliación. No basta con evitar el adulterio. También hay que cuidar los deseos y las intenciones del corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús está recordando y enfatizando lo que Dios ya había dicho por medio de Moisés y de los profetas:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“El Señor, tu Dios, circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma</em>”.<br>Deuteronomio 30,6</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Los profetas también denunciaron constantemente el culto separado de la justicia, la fidelidad y la conversión. Dios dice por medio del profeta Oseas:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos”.</em><br>Oseas 6,6</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús retoma y profundiza una enseñanza que ya estaba presente en la Ley y los Profetas: Dios no busca sólo una obediencia exterior, sino un corazón verdaderamente vuelto hacia Él.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>Leyes ceremoniales: prepararlas para la llegada del Mesías</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">La circuncisión, las leyes alimentarias, las normas de pureza ritual y muchas prescripciones cultuales tenían una misión concreta dentro de la alianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Formaban a Israel como un pueblo consagrado, ordenaban el culto, enseñaban la diferencia entre lo santo y lo profano, preservaban su identidad frente a las prácticas religiosas de las naciones y, en muchos casos, preparaban mediante signos las realidades que alcanzarían su cumplimiento con el Mesías.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la llegada de Cristo se cumple la misión para la cual Israel había sido separado y preparado: de este pueblo nace el Mesías destinado a todas las naciones. Por eso, algunas de estas disposiciones dejan de ser necesarias porque ya habían cumplido su función dentro de la historia de la salvación.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Normas de convivencia y justicia para un tiempo concreto</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Otras disposiciones regulaban la vida social, económica, penal y jurídica de Israel como pueblo organizado en una tierra y dentro de un contexto histórico determinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trataban asuntos como la propiedad, las deudas, las reparaciones, las penas, las herencias y la protección de las personas más vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas normas no fueron entregadas como un código jurídico que todas las sociedades futuras debían aplicar literalmente. Sus principios de justicia siguen siendo valiosos, pero su aplicación concreta pertenecía a la organización política de Israel dentro de un contexto histórico, social y cultural determinado.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los sacrificios</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante siglos, Israel ofreció sacrificios en el Templo. Estos eran actos de culto establecidos por Dios y tenían distintos sentidos: expresaban la comunión con Él, la acción de gracias, la expiación por los pecados, la consagración y la alabanza. Al mismo tiempo, preparaban y anunciaban el sacrificio definitivo de Cristo, como explica la Carta a los Hebreos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando Jesús ofrece su vida en la cruz, el sacrificio es llevado a su plenitud y alcanza su cumplimiento</strong>. El cristianismo reconoce en Cristo al verdadero Cordero y el sacrificio perfecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces, ese único sacrificio se hace presente sacramentalmente en la celebración de la Eucaristía. La Misa no es un sacrificio diferente del de la cruz, sino el mismo sacrificio de Cristo hecho presente sacramentalmente. En el artículo <strong>“<a href="https://judiaycatolica.com/el-dia-del-perdon-como-signo-de-la-cruz/">El Día del Perdón como signo de la cruz</a>”</strong> desarrollo con mayor profundidad este tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El culto de Israel permite comprender la cruz, y la cruz revela la plenitud hacia la cual se dirigían sus sacrificios y sus ritos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es importante recordar que el judaísmo actual no ofrece los sacrificios ordenados por la Torá, porque desde la destrucción del Templo de Jerusalén no existe el lugar establecido para realizarlos.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>La circuncisión</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">La circuncisión era la señal de la alianza realizada por Dios con Abraham y marcaba corporalmente la pertenencia al pueblo que llevaba la promesa. San Pablo enseña que, en Cristo, esta incorporación se realiza mediante una circuncisión espiritual, no hecha por manos humanas, que relaciona directamente con el Bautismo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“En él también fueron circuncidados con una circuncisión no hecha por manos humanas [&#8230;] sepultados con él en el Bautismo”.</em><br>Colosenses 2,11-12</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La promesa permanece, pero el signo alcanza una dimensión nueva porque la alianza se abre a todas las naciones.</strong> Esto no significa que la circuncisión deje de tener valor dentro de la identidad judía. Significa que ya no se exige a los gentiles como condición para pertenecer al pueblo del Mesías, una cuestión que fue debatida profundamente por los apóstoles y que quedó resuelta en el Concilio de Jerusalén.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>Las leyes alimentarias</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué un cristiano puede comer de todo, mientras que para un judío observante la mesa continúa estando regida por las leyes de kashrut?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las leyes alimentarias ayudaban a organizar la vida cotidiana de Israel según las categorías de pureza y santidad. También contribuían a mantener la separación respecto de los demás pueblos, porque compartir la mesa era una de las formas más concretas de comunión social y religiosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el capítulo 10 de los Hechos de los Apóstoles se relata que Pedro recibe la visión de un lienzo que contiene animales puros e impuros. Al principio, la escena parece referirse únicamente a las leyes alimentarias, pero el mismo relato muestra que su sentido es mucho más amplio. Dios está preparando a Pedro para entrar en la casa del centurión Cornelio, un gentil, y anunciarle el Evangelio.  Pedro comprende entonces que ya no debe considerar impura a ninguna persona y que los gentiles pueden ser incorporados a la comunidad de los creyentes en Jesús sin tener que pasar primero por el judaísmo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mismo Pedro explica:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Dios me ha mostrado que no debo llamar profano o impuro a ningún hombre”.</em><br>Hechos 10,28</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La visión utiliza el lenguaje de los alimentos puros e impuros para revelar una transformación mucho más amplia: las barreras que impedían la plena comunión entre judíos y gentiles estaban comenzando a caer. Esta apertura sería confirmada después por los apóstoles en el Concilio de Jerusalén.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, los gentiles incorporados a Cristo no quedaron obligados a asumir las leyes alimentarias dadas a Israel como condición para formar parte del pueblo del Mesías. Los cristianos pueden compartir la mesa sin regirse por las normas de kashrut, porque su incorporación a la alianza se realiza mediante Cristo y el Bautismo, no mediante la adopción de todas las disposiciones que distinguían a Israel de las demás naciones.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>¿Shabat o domingo?</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las preguntas más frecuentes al abordar esta continuidad es la observancia del Sábado (Shabat). En la Torá, el Sábado fue dado a Israel como signo de la creación, memoria de la liberación de Egipto y descanso consagrado al Creador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús no abolió el Sábado, sino que reveló su sentido más profundo al declararse «Señor del Sábado» y recordar que el día de descanso fue hecho para el bien del hombre y no el hombre para el Sábado (Mc 2,27-28).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los primeros cristianos, en su mayoría judíos, la resurrección de Jesús el primer día de la semana marcó el inicio de la nueva creación. Así como la circuncisión del cuerpo encontró su plenitud espiritual en el Bautismo (Col 2,11-12), el reposo sabático alcanzó su meta en la resurrección de Cristo. Por esta razón, la Iglesia comenzó a reunirse en el «Día del Señor» (Domingo) para celebrar la Eucaristía, no para despreciar el Sábado, sino para celebrar la plenitud hacia la cual el descanso sabático siempre estuvo orientado.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>Las fiestas judías</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Las fiestas de Israel también preparan y permiten comprender los acontecimientos de la vida de Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://judiaycatolica.com/la-pascua-judia-y-la-ultima-cena-dos-mesas-una-historia/">La  Pascua recuerda la liberación de Egipto y la sangre del cordero.</a> En ese marco, Jesús entrega su vida y se revela como el Cordero que trae una liberación más profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://judiaycatolica.com/que-pentecostes-celebraban-los-apostoles/">Shavuot recuerda la alianza y el don de la Torá. En Pentecostés,</a> el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y comienza la misión hacia las naciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sucot celebra la presencia y la protección de Dios durante el camino por el desierto, y contiene además una profunda esperanza acerca del día en que las naciones acudirán a adorar al Señor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la llegada de Jesús, estas fiestas no pierden su significado, sino que los acontecimientos que anunciaban alcanzan su cumplimiento. Por eso los cristianos no están obligados a celebrarlas del mismo modo en que fueron dadas a Israel. La Iglesia las recibe a la luz de Cristo y celebra su cumplimiento dentro de su propia liturgia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pascua de Israel alcanza su plenitud en la muerte y resurrección de Jesús y se celebra en la Pascua cristiana y en la Eucaristía. Shavuot encuentra una nueva expresión en Pentecostés, con el don del Espíritu Santo. Otras fiestas no fueron incorporadas del mismo modo al calendario litúrgico cristiano, aunque siguen siendo fundamentales para comprender la identidad y la misión de Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las fiestas bíblicas forman parte del mundo religioso y espiritual de Jesús. Constituyen el lenguaje bíblico mediante el cual podemos comprender quién es y qué vino a realizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El cristianismo no puede comprender plenamente su propia liturgia sin conocer las fiestas de Israel,</strong> porque los acontecimientos centrales de la vida de Jesús suceden dentro de ese calendario y se expresan mediante sus símbolos.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>Los primeros cristianos también tuvieron que responder esta pregunta</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta acerca del cumplimiento de la Ley apareció ya en la primera generación cristiana. Cuando comenzaron a incorporarse gentiles, algunos sostenían que debían circuncidarse y observar la Ley de Moisés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles relata esta discusión, conocida como el primer <strong>Concilio de Jerusalén.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de discernir y buscar juntos la voluntad de Dios, los apóstoles concluyeron que los gentiles no debían hacerse judíos para pertenecer al pueblo del Mesías, sino que podían ser incorporados directamente a Cristo mediante el Bautismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no significó, sin embargo, que quedara todo sin ningún marco. Los apóstoles pidieron a los gentiles conversos observar algunas condiciones mínimas: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de animales ahogados y de la inmoralidad sexual (Hechos 15,20.29). No se trataba de imponerles la Torá completa, sino de asegurar una base común de santidad que hiciera posible la comunión de vida entre judíos y gentiles dentro de una misma comunidad de fe.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>La Ley y los Profetas alcanzan su cumplimiento</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Jesús afirma que vino a dar cumplimiento a la Ley y los Profetas, no está hablando solamente de qué mandamientos continúan practicándose y cuáles no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está afirmando que toda la historia de Israel encuentra en Él su sentido y su meta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las promesas hechas a Abraham, la liberación de Egipto, la alianza, el sacerdocio, el Templo, los sacrificios, las fiestas, la esperanza de los profetas, la promesa de un descendiente de David, la expectativa de una nueva alianza y la reunión de las naciones forman parte de una misma historia que alcanza en Jesús un momento decisivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, para el cristianismo, cumplir la Ley y los Profetas no significa mantener cada práctica exactamente de la misma manera. Significa reconocer en Cristo la realidad hacia la cual se dirigían las Escrituras de Israel.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>“Cosas nuevas y cosas antiguas”</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús ofrece una imagen muy hermosa para comprender esta relación:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“<em>Todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”.</em><br>Mateo 13,52</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El discípulo del Reino no vacía el tesoro antiguo. Saca de él cosas antiguas y nuevas, porque <strong>ambas se iluminan mutuamente.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin Abraham no comprendemos la promesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin el Éxodo no comprendemos la redención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin la Pascua no comprendemos la muerte y resurrección de Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin los sacrificios no comprendemos al Cordero de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin el Templo no comprendemos plenamente la presencia de Dios entre los hombres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco comprendemos verdaderamente la novedad cristiana si la separamos de los acontecimientos que la prepararon.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es tan importante <strong>conocer las raíces judías del cristianismo</strong>: sólo dentro de esa historia podemos conocer verdaderamente a Jesús, comprender su identidad y reconocer la profundidad de aquello que vino a realizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero estas raíces no pertenecen únicamente al pasado, ni son solo una preparación histórica del cristianismo. El pueblo judío sigue vivo, su elección permanece y su historia conserva un lugar propio dentro del plan de Dios. Conocer el judaísmo, entonces, no es volver al origen de la fe cristiana, es acercarnos a una realidad que sigue vigente, y que sigue teniendo sentido hoy. Por eso el cristiano no mira al judaísmo como algo ajeno o superado, sino como la raíz de la que sigue viviendo, la misma raíz cuya elección, como dice Pablo, permanece irrevocable, sostenida por la fidelidad de Dios.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>La plenitud que no destruye, sino que revela</strong></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Preguntarnos si los cristianos deben practicar el judaísmo equivale a preguntarnos si el árbol debe volver a ser semilla. La fe cristiana no nace de la ruptura o el desprecio de la Ley y los Profetas, sino del reconocimiento de que en Jesús de Nazaret todas las promesas hechas a Israel han alcanzado su cumplimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las normas ceremoniales, los sacrificios del Templo y los signos de separación cumplieron fielmente su misión pedagógica y preparatoria en la historia de la salvación. Las exigencias morales de la Torá permanecen y se profundizan en el mandamiento del amor. Y la elección de Israel sigue firme e irrevocable en el corazón de Dios, revelando que el plan divino es de una perfecta continuidad, fidelidad y misericordia para toda la humanidad.</p>
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		<title>¿Los judíos deben convertirse?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jun 2026 15:18:46 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Deben convertirse los judíos al catolicismo? Es una pregunta incómoda. Y siempre lo fue. Después de tantos siglos de heridas, persecuciones y malos entendidos, hablar de este tema no es fácil. A mí, cuando vivía mi fe únicamente desde el judaísmo (antes de abrazar también la fe católica), no me gustaba escuchar que alguien dijera [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">¿Deben convertirse los judíos al catolicismo? Es una pregunta incómoda. Y siempre lo fue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de tantos siglos de heridas, persecuciones y malos entendidos, hablar de este tema no es fácil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí, cuando vivía mi fe únicamente desde el judaísmo (antes de abrazar también la fe católica), no me gustaba escuchar que alguien dijera que rezaba por mi conversión. El judío ama profundamente su religión, sus tradiciones y su identidad. Y, aunque detrás de esas palabras pueda haber una buena intención, no deja de sentirse como si alguien quisiera quitarle algo muy valioso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero para mí la pregunta esencial, la que lo cambia todo, es esta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Es Jesús el Mesías prometido a Israel?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, en realidad, respondiendo eso se responde todo. Si Jesús no es el Mesías, ningún judío debería seguirlo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero <strong>si Jesús es el Mesías esperado por el pueblo de Israel,</strong> entonces un judío que lo reconoce no abandona el judaísmo, sino que continúa el camino de la promesa en su etapa mesiánica. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es, justamente, lo que hicieron los primeros discípulos. Eran judíos. Los apóstoles eran judíos. San Pablo era judío. No sintieron que estuvieran traicionando a su pueblo, sino <strong>descubriendo que Dios había cumplido aquello que había prometido desde Abraham y los profetas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso me gusta decir que <strong>un judío que abraza la fe católica no deja de ser judío.</strong> Comprende su judaísmo desde una profundidad nueva. Descubre que la promesa y su cumplimiento forman una única historia, plena completa.</p>



<h3 class="wp-block-heading">¿Qué pasa con quienes no llegaron a reconocerlo?</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia enseña algo que muchas veces se cita sin contexto: <strong><em>«Fuera de la Iglesia no hay salvación».</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante siglos esta frase generó muchas discusiones y, a veces, se interpretó de una manera demasiado simple, como si significara que Dios hubiera cerrado las puertas de su misericordia a todos los que no pertenecen visiblemente a la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el Catecismo explica que esta afirmación debe entenderse de un modo positivo. Toda salvación viene de Cristo y de la Iglesia:   Jesús mismo dijo:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>«Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.»</em> (Jn 14,6)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la misma Iglesia reconoce que <strong>no podemos poner límites a la acción de Dios en el corazón humano.</strong> Por eso enseña, y vale la pena leerlo con atención:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>«Los que, sin culpa propia, desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con corazón sincero y se esfuerzan por cumplir su voluntad, conocida mediante el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna.»</em> (CIC 847)</p>



<h3 class="wp-block-heading">El peso de dos mil años de heridas</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Y pienso que, en el caso del pueblo judío, y quizás de otras personas con otras historias, existe una realidad todavía más profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Muchas veces no se trata simplemente de desconocer a Jesús.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay casi dos mil años de heridas, persecuciones, expulsiones, acusaciones injustas y violencias cometidas por <strong>hombres que utilizaron el nombre de Cristo para hacer exactamente lo contrario de lo que Él enseñó.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo eso fue construyendo una<strong> imagen distorsionada de Jesús y abriendo un abismo entre el judaísmo y el cristianismo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese abismo no lo creó Jesús. Pero está ahí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que Dios, que conoce el corazón de cada persona y la historia de cada pueblo, también conoce el peso de esas heridas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay personas que no rechazan a Jesús. Quizás rechazan la imagen de Jesús que recibieron. Y eso es algo que nosotros no podemos medir.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La historia de Hermann Cohen</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una historia que, para mí, ilustra muy bien todo esto: la de un judío del siglo XIX llamado Hermann Cohen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su vida reúne, de alguna manera, las dos caras de esta reflexión. Por un lado, la de un judío que descubre en Jesús al Mesías prometido y comprende que abrazar el cristianismo no significa abandonar a Israel, sino encontrar el cumplimiento de la promesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hermann era un brillante pianista, discípulo de Liszt. Después de una profunda experiencia espiritual con la eucaristía, abrazó la fe católica y terminó entregando toda su vida a Dios como monje carmelita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, al mismo tiempo, su vida muestra el misterio de aquellas personas que, por las circunstancias de su camino, de su herencia familiar o incluso del peso acumulado por su pueblo, no pueden dar ese mismo paso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su madre nunca pudo aceptar el camino que había tomado su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hermann rezó durante años por ella. Deseaba que también pudiera reconocer al Mesías. Pero su madre murió sin que él viera cumplido ese deseo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiempo después, Hermann recibió una carta contando un hecho extraordinario. Un sacerdote relataba que una religiosa había tenido una gracia especial relacionada con la muerte de su madre y había comprendido que, en el último instante de su vida, aquella mujer había recibido una luz de Dios y había respondido a ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabemos con certeza histórica todos los detalles de este relato. Pero sí nos deja una enseñanza muy profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La misericordia de Dios supera siempre nuestras categorías.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién puede conocer lo que sucede en el último diálogo entre un alma y su Creador?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién puede medir el peso de las heridas, de la historia, de los miedos o de las falsas imágenes que una persona recibió durante toda su vida?</p>



<h3 class="wp-block-heading">¿Entonces hay que rezar por la conversión de los judíos?</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La fe es un don. No se puede imponer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se puede anunciar, se puede compartir, se puede testimoniar. Pero, sobre todo, se puede <strong>demostrar con la propia vida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué imagen de Dios transmitimos? ¿Qué imagen de Jesús mostramos a los demás? ¿Cómo nos cambia la vida creer en Él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque muchas veces las personas no se acercan a una idea, sino a un <strong>testimonio</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se escucha mucho decir que hay que rezar por la conversión de los judíos para salvar su alma. Y sí, la salvación importa. Pero pienso que hay algo todavía más hermoso:<br><br>Por cómo transforma nuestro presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cómo ilumina nuestra historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cómo nos ayuda a atravesar todo lo que nos sucede.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocer que Dios cumple sus promesas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descubrir que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob no abandonó a su pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comprender que nos amó tanto que envió a su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para que el mundo se salve por Él. (Jn 3,16-17)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, personalmente, pienso que no se trata de rezar por la conversión de los judíos, sino de rezar para que puedan descubrir que el Mesías prometido a Israel ya vino y es Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque estoy convencida de que un judío que encuentra a Jesús no pierde su identidad. Encuentra la plenitud de la promesa divina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá todos pudieran conocer a Jesús no solamente por el destino eterno de su alma, sino por el tesoro que significa tenerlo en la propia vida. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La confianza en la espera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[luciana]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Feb 2021 21:16:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pensamientos Visibles]]></category>
		<category><![CDATA[adviento]]></category>
		<category><![CDATA[confianza en Dios]]></category>
		<category><![CDATA[cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[en el desierto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde el principio, Dios nos creó a cada uno de nosotros, a cada ser humano, con la vocación de hijos, de ser hijos de Dios. Sin embargo, muchas veces nos pasa como adultos, que esto que es una bendición, nos cuesta aceptarlo. Estamos acostumbrados a tener el control de nuestra vida (o al menos&#160; gozamos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Desde el principio, Dios nos creó a cada uno de nosotros, a cada ser humano, con la vocación de hijos, <strong>de ser hijos de Dios</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, muchas veces nos pasa como adultos, que esto que es una bendición, nos cuesta aceptarlo. Estamos acostumbrados a tener el control de nuestra vida (o al menos&nbsp; gozamos de la ilusión de tenerlo),&nbsp; de manejar las cosas y planear el futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, como hijos, no estamos llamados a esto, <strong>sino que lo que Dios quiere para nosotros es la recepción confiada de sus dones y de su plan para nuestra vida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás para algunas personas esto puede sonar como algo simple y hasta bello; no obstante, estos dones no siempre llegan en el momento en que nosotros queremos, o que de algún modo habíamos “planeado recibir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Durante este tiempo de espera, ¿Cuál es nuestra actitud principal? &nbsp;<strong>¿</strong>De confianza? ¿De desesperación? ¿Esperanza? ¿Preocupación? ¿Ansiedad?&nbsp; ¿Reposo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A largo de toda la historia de la salvación, desde la creación del primer hombre, hasta la actualidad, hay una característica del ser humano que atraviesa todos los acontecimientos que ocurren desde el primer capítulo del Génesis,&nbsp; hasta hoy:<strong> la confianza en Dios</strong>. Ésta es puesta a prueba constantemente. En el pueblo de Dios en su conjunto, y en cada ser individual en su relación personal con Él.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La confianza en Dios y la falta de ésta, es la clave para entender lo que ocurrió en el ser humano desde principio, y para poder entender un poco más sobre qué es lo que Dios nos pide a cada uno de nosotros y a qué estamos llamados a ser y a hacer en nuestra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos brevemente algunos eventos de la historia de salvación que nos pueden iluminar en este sentido:</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En el principio…</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dios nos creó por amor y nos quiso dar un hermoso lugar para vivir, y que tengamos vida, Vida en abundancia. (Jn.10.10). Además de bienes materiales, Dios también quiso desde siempre para el ser humano la comunión con él, la Vida eterna. Pero esto era un Don de Él, quien como buen padre y uno que no se equivoca, sabe cuál es el momento oportuno para ser recibido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es que en su plan, este hermoso Don de la vida eterna, lo iba a dar a través de su Hijo, llegada&nbsp; la plenitud de los tiempos, según Su propio designo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, como nos relata el capítulo 3 del libro del Génesis, &nbsp;el hombre y la mujer lo quisieron arrebatar. Se dejaron seducir por otras voces en lugar de escuchar y confiar en la voz de Dios, quien les&nbsp; había advertido y explicado cuáles eran los límites establecidos. (A veces por motivos que no entendemos en el momento, pero que siempre tienen una razón de ser.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hombre y la mujer al dejarse tentar por la voz de la serpiente (con todo lo que esta representa), terminaron teniendo una imagen de Dios totalmente distorsionada, y se sintieron limitados. No confiaron en el Dios verdadero, que los ama y quiere que su vida sea hermosa, que tengan todo, que sean felices, sino que se dejaron llevar por la mentira, pensando que Dios quería limitarlos y guardarse cosas sólo para Él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así, en lugar de poner su mirada en la abundancia de todos los dones que tenían, centraron su atención en el único límite que Dios les había marcado y dejaron de disfrutar de las maravillas que Dios les había dado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este relato nos marca el autor sagrado que la mujer “ve” (Gn.3.6), en lugar de “<strong>escuchar</strong>”, de seguir la voz de Dios que es la que nos guía a la Verdad y a la Vida. Esta escucha, la que Dios le pide una y otra vez a su pueblo, “<strong><em>Escucha Israel</em></strong>” (Dt. 6,4), &nbsp;es una escucha obediente, porque confía en Dios. Y es justamente esto lo que nos previene de caer en la tentación.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En el Desierto.</strong>..</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo del libro del Éxodo se relatan las maravillas que Dios hizo por su pueblo. Con su estilo literario épico, el autor sagrado pone de manifiesto los grandiosos milagros que Dios hizo para que su pueblo sea libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos relatos podemos ver a Dios en la figura de un padre amoroso y fuerte, que daría lo que fuera&nbsp; para salvar a sus hijos. Y esto es lo que hizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pueblo de Israel vio y presenció todo lo que Dios había hecho por ellos (Ex.19.4). Las 10 plagas, el milagro para poder cruzar el Mar Rojo, el brote del agua de la roca, y muchos otros prodigios.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos acontecimientos fueron sólo una demostración de quién era este pueblo para Dios: Su primogénito y el destinatario de la Alianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta alianza se llevó a cabo en el Monte Sinaí en presencia de todo el pueblo, quien lo aceptó y se comprometió a poner en práctica todo lo que Dios les dijo (Ex. 24).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, días después de este suceso clave para el pueblo, cuando Moisés subió a la montaña para recibir la Torá, al no tener noticias de él durante varios días, se sintieron inquietos, perdidos, desesperados y le pidieron a Aron que les construya un becerro de oro para adorar. Podríamos decir, un dios que puedan tener bajo su control.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pueblo de Israel no pudo aguantar la espera confiada en Dios, sino que nuevamente quiso hacer las cosas a su modo, a sus tiempos, y eso los llevó a quebrar la alianza con Dios que pocos días atrás se habían comprometido voluntariamente a cumplir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos acontecimientos de desconfianza que los llevan a la desesperación son recurrentes durante su camino por el desierto. Sabemos que no es un lugar fácil para estar, y que tiene muchísimas pruebas y desafíos. Pero ante éstos, el pueblo eligió desconfiar de la Palabra de Dios, de Sus promesas, angustiarse y hacer las cosas a su manera, en lugar de reposar en Él, cediendo el control de sus vidas a Quien ya les había demostrado muchas veces cumplir lo que prometía y protegerlos de toda adversidad.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“ Entonces yo les dije: «No se acobarden ni les tengan miedo. El Señor, su Dios, que va delante de ustedes, combatirá por ustedes, como lo hizo en Egipto ante sus propios ojos. Y también en el desierto, donde tú viste que el Señor, tu Dios, te conducía como un padre conduce a su hijo, a lo largo de todo el camino que recorriste hasta llegar a este lugar<strong>». Y a pesar de todo, ustedes no tuvieron confianza en el Señor, su Dios</strong>. Que los precedía durante la marcha para buscarles un lugar donde acampar; de noche en el fuego, mostrándose el camino que debían seguir, y de día en la nube.” (</em>Dt. 1. 29-33)</p></blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La fe no es ciega</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dios no nos pide una fe y una confianza ciega. Antes de hacer la Alianza con su pueblo, Él demostró con hechos Quién era y qué era capaz de hacer por su pueblo. Recién ahí se dirigió al pueblo diciéndoles:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>«<em>Ustedes <strong>han visto</strong> cómo traté a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de águila y los traje hasta mí. <strong>Ahora</strong>, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos</em>” (Ex.19.4.5)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá que&nbsp; a veces en la tribulación nos cuesta ver lo positivo, tenemos que hacer <strong>memoria</strong> de lo que Dios hizo por nosotros para poder pararnos sobre esta certeza. Dios no nos pide que nos lancemos a la pileta sin saber si tiene agua. Primero nos muestra que pone agua, mucha, y luego nos pide que demos nosotros ese salto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto justamente fue lo que ocurrió con <strong>Abraham, </strong>quien escuchó la voz de Dios y confió en él. Creyó en Él ante la prueba más difícil que podía existir. Pero sabía que Dios es un Dios que cumple sus promesas, y que Isaac era el hijo que iba a darle <em>una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar</em>. Tal como lo describe la Carta a los hebreos:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo” (Heb.11.17-19)</em></p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El camino de fe de Abraham termina siendo el reverso de la historia de Adán y Eva y del pueblo Israel. Por eso es el padre de la fe, quien nos muestra un modelo de espera confiada y de escucha obediente a un Dios que cumple, que nos protege, que nos ama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo que en el Nuevo Testamento, podemos verlo con María. Ella confió en Dios también, ante el anuncio de lo impensable. Y a la vez, esta confianza también estaba basada en la memoria de lo que Dios había hecho en la historia de su pueblo, del pueblo de Israel, tal como lo proclama en el Magníficat.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ser hijos y ser como niños</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dios nos destinó para ser hijos. Y nos pide hacernos como niños en cuanto a confiar en quien nos guía, en ceder el control de nuestra vida. Los niños reciben los dones de los padres sin cuestionarse por qué. No están pensando que hicieron algo para merecerlo sino que lo reciben porque saben que son amados, desde el primer día, sin haber hecho nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hacernos como niños, y dejarnos llevar por Dios, requiere de algo central<strong>: la confianza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos cuesta mucho entregarnos, ceder el control de nuestra vida. ¿Será porque quizás todavía no llegamos a tomar dimensión de Quién es el que nos pide esta entrega?&nbsp; ¿Creemos en Dios, pero le&nbsp; creemos a Dios?&nbsp; ¿Le creemos lo que nos dice, lo que nos promete? ¿Creemos realmente que nos va a llevar sobre sus alas sobrevolando todo peligro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como Dios jamás nos pide que confiemos ciegamente en él, sino que primero nos muestra quién es, “que hay agua en la pileta”, es esencial contemplar y hacer <strong>MEMORIA </strong>de la historia del pueblo de Dios y de nuestra propia vida, para ver su paso en ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces su marcha es más ruidosa, y otras es tan silenciosa, como el rumor de una brisa suave ( 1. Re. 19.12) &nbsp;que quizás nos cuesta percibirlo, pero Dios jamás nos deja solos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La espera confiada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto la época del adviento&nbsp;como la cuaresma, &nbsp;son momentos de espera. El tránsito de una etapa que nos lleva a otra cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo pasa con la vida. Es una espera de algo más por venir. Y lo que hacemos durante este camino es lo que termina definiendo quiénes somos. La espera es la vida. Por eso no hay “esperar” que pase, sino abrazarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta época y quizás durante toda la vida, nuestra mirada está puesta en nuestra “meta final”. Y la forma de llegar hacia ella tiene que ver con lo que hacemos en nuestro <strong>presente</strong>, que es el único lugar en donde Dios puede obrar. No en el pasado, ni en el futuro, sino en el <strong>hoy</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso hay que vivir este presente de forma <strong>confiada</strong> (por la <strong>memoria</strong> de lo que Dios hizo por nosotros a lo largo de toda la historia de salvación y de nuestra vida particular) y con <strong>alegría</strong> por la esperanza de lo que vendrá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta época de cuaresma qué más lindo que poder transitarla descansando en Dios. Una espera confiada porque sabemos en las manos de Quién nos ponemos. Descansar en Dios más allá de las circunstancias que cada uno esté viviendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que esta etapa y que toda nuestra vida, &nbsp;sea un reposo constante, confiando en Quien nos estamos entregando y gozar de la paz que se encuentra <strong>permaneciendo sobre sus alas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“¿Por qué dices Jacob, y lo repites tú, Israel:<br>«Al Señor se le oculta mi camino<br>y mi derecho pasa desapercibido a mi Dios?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿No lo sabes acaso? ¿Nunca lo has escuchado?<br>El Señor es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra:<br>&nbsp;no se fatiga ni se agota,<br>&nbsp;su inteligencia es inescrutable.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Él fortalece al que está fatigado<br>y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los jóvenes se fatigan y se agotan,<br>&nbsp;los muchachos tropiezan y caen.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Pero los que esperan en el Señor<br>&nbsp;renuevan sus fuerzas,<br>despliegan alas como las águilas;<br>corren y no se agotan,<br>avanzan y no se fatigan.”<br>&nbsp;(Is 40. 27-31)</em></p>
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