Fiestas judias en su plenitud archivos - Judia & Catolica https://judiaycatolica.com/category/fiestas-judias-en-su-plenitud/ Mi Camino Personal y Reflexiones sobre ser Judia y Católica, al mismo tiempo. E intentando hacer Visible algo de lo Invisible Thu, 17 Apr 2025 13:34:44 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 https://judiaycatolica.com/wp-content/uploads/2023/11/cruzymagendavid-150x150.jpg Fiestas judias en su plenitud archivos - Judia & Catolica https://judiaycatolica.com/category/fiestas-judias-en-su-plenitud/ 32 32 Los salmos de la Última Cena: lo que Jesús cantó antes de la cruz https://judiaycatolica.com/los-salmos-de-la-ultima-cena-lo-que-jesus-canto-antes-de-la-cruz/ https://judiaycatolica.com/los-salmos-de-la-ultima-cena-lo-que-jesus-canto-antes-de-la-cruz/#respond Thu, 17 Apr 2025 13:28:23 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3379 Desde tiempos antiguos, el pueblo de Israel ha cantado salmos para celebrar y para suplicar.En los momentos de gozo, como acción de gracias.Y en las noches más oscuras, para atravesar el dolor, la ausencia, la espera. Los salmos han sido un modo de hablarle a Dios… pero también de escuchar su eco en la historia.Un […]

La entrada Los salmos de la Última Cena: lo que Jesús cantó antes de la cruz se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Desde tiempos antiguos, el pueblo de Israel ha cantado salmos para celebrar y para suplicar.
En los momentos de gozo, como acción de gracias.
Y en las noches más oscuras, para atravesar el dolor, la ausencia, la espera.

Los salmos han sido un modo de hablarle a Dios… pero también de escuchar su eco en la historia.
Un modo de hacer memoria: de su fidelidad, de su presencia, incluso cuando parecía lejos.
De afirmar, aun con lágrimas, que Dios nunca dejó de acompañar a su pueblo.

Jesús, como parte de ese pueblo, también los cantó.
Y lo hizo justo antes de enfrentar la cruz.
En la Última Cena, eligió unir su voz a la de generaciones enteras que, en medio del dolor, cantaban para no soltar la esperanza.

Los evangelios nos cuentan que la noche de la Última Cena,

Después de cantar los salmos, salieron al monte de los Olivos” (Mt 26,30; Mc 14,26).

Pero, ¿Cuáles eran esos salmos? ¿Qué fue lo que cantaron Jesús y sus discípulos en esa noche tan significativa?

Como hemos visto en otros videos y artículos, la Última Cena no fue una comida cualquiera. Fue un Séder de Pésaj, la tradicional cena de la Pascua judía.

Y en cada Séder, desde hace siglos y hasta el día de hoy, se entonan los mismos salmos: del 113 al 118, y también el Salmo 136, conocido como el Gran Hallel.

Estos salmos celebran la salida de Egipto, la experiencia de la libertad, y la fidelidad constante de Dios. Son conocidos como el Hallel, que en hebreo significa alabanza.

Alabar es mucho más que cantar. Es proclamar quién es Dios, reafirmar su identidad, y recordarnos sus cualidades.
Nos ayuda a hacer memoria de su acción en la historia, y a reconocer quién es Él para nosotros hoy.

Es el Dios bondadoso y compasivo, lento para enojarse y grande en misericordia.
Es la roca que sostiene, la fortaleza que nos protege.
Es el Dios que libera, porque no nos quiere esclavos.
El Dios que hace justicia, que no deja impune el mal.

Rezar estos salmos renueva nuestra confianza en Él. Y esa confianza nos sostiene en lo cotidiano.

La Pascua judía tiene una fuerza especial porque no ignora el dolor del pasado. Celebra la libertad, sí, pero sin olvidar la esclavitud.
Se brinda con vino, pero también se comen hierbas amargas, remojadas en agua con sal, que evocan las lágrimas del sufrimiento.

Es una alegría que no niega el dolor atravesado.

Y fue en ese contexto de memoria viva y agradecida que Jesús cantó con sus discípulos.
Sabía lo que estaba por venir.
Y, aun así, eligió cantar.

¿No es profundamente conmovedor imaginar a Jesús, horas antes de ser entregado, cantando con sus amigos sobre la fidelidad de Dios, sobre la esperanza, sobre el amor eterno?

Cantaba para fortalecerse.
Cantaba para confiar.
Cantaba porque sabía que detrás del dolor… vendría la libertad.
Cantaba para enseñarnos cómo atravesar nuestras propias noches oscuras.

Tomemos un momento para contemplar algunos versículos de los salmos que probablemente entonó esa noche. Cerremos los ojos, y tratemos de imaginar la escena: Jesús saboreando el pan y el vino, compartiendo con sus amigos más íntimos la alegría del encuentro… y también la tristeza de la traición,
la esperanza de la resurrección… y el dolor de la pasión que ya se acercaba.

En el Salmo 115 se escucha esta invitación:

“Pueblo de Israel, confía en el Señor:
Él es tu ayuda y tu escudo.”

Y el Salmo 116 expresa con ternura y fe:

“Amo al Señor, porque él escucha
el clamor de mi súplica,
porque inclina su oído hacia mí
cuando yo lo invoco.

Los lazos de la muerte me envolvieron,
me alcanzaron las redes del Abismo;
caí en la angustia y la tristeza,
entonces invoqué al Señor:


‘¡Por favor, sálvame la vida!’.
El Señor es justo y bondadoso,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor protege a los sencillos:
yo estaba en la miseria y me salvó.


Él libró mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas
y mis pies de la caída.


Yo caminaré en la presencia del Señor,
en la tierra de los vivientes.
Tenía confianza, incluso cuando dije:
‘¡Qué grande es mi desgracia!’”

Y el Salmo 118 continúa:

“En el peligro invoqué al Señor,
y él me escuchó dándome un alivio.
El Señor está conmigo: no temeré.”
(5-6)

Frente a esto, podemos imaginar cómo resonaban esas palabras en el corazón de Jesús.
Cómo cada verso le recordaba la fidelidad de Dios a lo largo de la historia de su pueblo.
Cómo, aun en medio del dolor, se sostenía en la certeza de que Dios escucha, salva y permanece.
No eran solo rezos: eran memoria viva.
Una forma de atravesar la oscuridad, recordando que Dios nunca dejó de estar.

Y con este ejemplo hoy quizás podemos preguntarnos nosotros
¿Qué salmos cantamos cuando atravesamos nuestras noches más oscuras?
¿Qué palabras nos sostienen cuando no entendemos lo que nos pasa, cuando sentimos que todo se nos desmorona?

Tal vez, como Jesús, podemos también nosotros cantar en medio del dolor.
Podemos recordar que la Pascua no es solo un recuerdo
Es una promesa viva. Es una esperanza que no se apaga.

El Salmo 136 lo repite como un mantra:

“Es eterno su amor.”

Aquella noche, Jesús nos regaló una nueva forma de transitar el sufrimiento.
Nos dio un canto de confianza.
Un canto que une la Pascua de Israel con la redención de la cruz.
Un canto que, aún hoy, nos invita a cruzar nuestras amarguras hacia la dulzura,
y nuestras esclavitudes hacia la libertad.

Que también nosotros, como Jesús, aprendamos a cantar… aun en la noche.
A confiar, aun cuando no entendemos.
A caminar, aun cuando tiemblan nuestros pies.

Porque su amor es eterno.
Y en cada Pascua, Él vuelve a abrir el mar.

La entrada Los salmos de la Última Cena: lo que Jesús cantó antes de la cruz se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/los-salmos-de-la-ultima-cena-lo-que-jesus-canto-antes-de-la-cruz/feed/ 0
Los orígenes judíos de la fiesta de Pentecostés https://judiaycatolica.com/los-origenes-judios-de-la-fiesta-de-pentecostes/ https://judiaycatolica.com/los-origenes-judios-de-la-fiesta-de-pentecostes/#comments Sat, 18 May 2024 17:01:51 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=3287 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron […]

La entrada Los orígenes judíos de la fiesta de Pentecostés se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua…” (Hch 2.1-6)

La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos dice «Al llegar el día de Pentecostés,»… pero ¿Cómo Pentecostés si aún no había descendido el Espíritu Santo sobre los apóstoles?

«Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo», porque estaban allí en Jerusalén, peregrinando por unas de las tres fiestas principales del judaísmo, Pentecostés, o Shavuot, en su nombre en hebreo.

La fiesta de Pentecostés ya existía en el judaísmo, y lo que ocurre en este día tan particular, como nos relata esta lectura donde «Todos quedaron llenos del Espíritu Santo» pone de manifiesto una vez más la afirmación de Jesús acerca de que no vino a abolir ni la ley ni los profetas, sino a llevarlas a su plenitud.

Y esta fiesta lo refleja de formas maravillosas y es lo que vamos a ver en este artículo hoy.

Pentecostés, la fiesta de las semanas.

El nombre de esta festividad, Shavuot, viene de la palabra Shavuá que quiere decir “semana”. Sería la fiesta de las semanas, ya que se celebra 7 semanas después de la Pascua Judía. Estas 7 semanas se comienzan a contar al día siguiente de la Pascua judía, de modo que son 50 días después. Y por eso se la designa como pentecostés (proveniente del griego πεντηκοστή, (pentecosté), que significa ‘quincuagésimo’).

Esta fiesta tiene varios significados. Uno de ellos es agrícola, ya que corresponde a la época del año en la cual en Israel se recogen los primeros frutos. Y éstos eran consagrados al Templo como símbolo de agradecimiento a Dios y demostración de confianza en su providencia. Es por esto que la festividad también es llamada la Fiesta de las Primicias.  (Lv. 23: 9-32 , Dt. 16:9-12)

Otro de sus significados, es que se conmemora la entrega de la Torá (Las tablas de la Ley) por parte de Dios a Moisés, en el Monte Sinaí 50 días después de haber sido liberados de la esclavitud en Egipto. Y a partir de ese evento se establece la ALIANZA de Dios con su pueblo. “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo (Ex 6.7). (EX.19)

De este intercambio de juramentos como parte de los «compromisos de la Alianza», viene el tercer significado que se le atribuye a esta festividad: Shvuá, que quiere decir juramento en hebreo. Uno de los juramentos fue el del pueblo de Israel de cumplir con los mandamientos y el otro fue el de Dios, quien al dar la Torá al pueblo de Israel juró que iba a ser su pueblo elegido y no iba a cambiarlo nunca. No importa lo que nosotros hagamos, el juramento de Dios nos unió más allá de todo. Es una alianza, no un contrato y las alianzas son permanentes. Dios no cambia su promesa, a pesar de que nosotros no cumplamos lo que prometemos: su amor es gratuito, incondicional y eterno. 

La plenitud de Pentecostés en las profecías

Las profecías de Jeremías y Ezequiel son muy claras y realmente brillan si las analizamos a la luz de estos eventos. Comencemos por el profeta Jeremías:

Llegarán los días –oráculo del Señor– en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueño –oráculo del Señor. Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días –oráculo del Señor–: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. (Jr. 31.31-33)

Y Ezequiel dice lo siguiente, siglos antes de la venida del Espíritu Santo en pentecostés, aunque parecería que está describiendo el evento como si lo estuviera viendo:

Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios. » (Eze.36.24-28)

Estos pasajes son clave para entender lo ocurrido con los apóstoles el día de pentecostés. Y tal cual como lo describe Ezequiel, estaban todos reunidos de entre todos los países, en el propio suelo, en Jerusalén. Y fueron infundidos con el Espíritu de Dios.

50 días después de la Pascua de Cristo, ocurre este maravilloso acontecimiento, donde tal como lo había anunciado Jesús en la última cena,  desciende el Espíritu Santo sobre la comunidad, y son infundidos con Él y así Dios pone su Ley dentro de ellos, escrita en sus corazones. La ley del amor que los lleva a ellos y hoy a nosotros, a cumplir lo que él nos pide, que observemos y practiquemos sus leyes, no como causa, sino como consecuencia de este amor.

«…Como yo los he amado«

Durante la última cena Jesús les dio a sus discípulos un mandamiento nuevo:

«...ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros». (Jn.13.34-35)

La novedad del mandamiento no era el amarse los unos a los otros, esto ya existía desde la primer alianza. (Ver Levítico cap.19). El mandamiento nuevo fue: «como yo los he amado». Y para poder amar de este modo, con Su AMOR, necesitamos tenerlo primero dentro nuestro. Y es a través del Espíritu Santo que somos capaces de hacerlo, del mismo modo que podemos amar a nuestros enemigos. No es con nuestra voluntad o esfuerzo, sino como consecuencia del Don puro y gratuito de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo. (Rm.5.5)

Los primeros frutos y el nacimiento de la Iglesia. 

A partir del día de Pentecostés, del mismo modo que se celebraba la cosecha de los primeros frutos en el judaísmo, también nacen los primeros frutos de la Iglesia de Cristo.

Nace Su Iglesia y es ella el Templo de Dios. La gloria de Dios habita en cada una de las personas que son receptoras del Espíritu Santo y capaces de actuar como templo del mismo, como “piedras vivas del templo”.  (1 Pe 2.5)

«Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.» 2 CO 6:16

Que en esta fiesta, y siempre, el Espíritu Santo encuentre en nosotros un lugar para habitar y permanecer en nosotros y que nos ayude a amar como Él nos ha amado y a poder reflejar algo de su extraordinario Amor.

La entrada Los orígenes judíos de la fiesta de Pentecostés se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/los-origenes-judios-de-la-fiesta-de-pentecostes/feed/ 2
Manishtana y ¿Por qué esta pascua es diferente a las demás? VIDEO https://judiaycatolica.com/manishtana-y-por-que-esta-pascua-es-diferente-a-las-demas-video/ https://judiaycatolica.com/manishtana-y-por-que-esta-pascua-es-diferente-a-las-demas-video/#comments Fri, 08 Apr 2022 11:51:37 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=2871 En este video muestro la hermosa e inseparable relación que hay entre la cena de la Pascua Judía (Seder de Pesaj) y la última Cena de Jesús.

La entrada Manishtana y ¿Por qué esta pascua es diferente a las demás? VIDEO se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

En este video muestro la hermosa e inseparable relación que hay entre la cena de la Pascua Judía (Seder de Pesaj) y la última Cena de Jesús.

A continuación comparto las referencias que hice en el video:

Video: La Pascua Judía y La Pascua Cristiana: https://youtu.be/QruDedp7Vzs

Video: La Pascua Judía y la Última Cena: https://youtu.be/CT4EiHqTOHQ

Artículo: La datación de la Última Cena. Fue una celebración de Pesaj (Pascua Judía)? https://judiaycatolica.com/la-datacion-de-la-ultima-cena-fue-una-celebracion-de-pesaj-pascua-judia/

La entrada Manishtana y ¿Por qué esta pascua es diferente a las demás? VIDEO se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/manishtana-y-por-que-esta-pascua-es-diferente-a-las-demas-video/feed/ 1
Pentecostés, la ley, la alianza, y sus orígenes judíos. https://judiaycatolica.com/pentecostes-la-ley-la-alianza-y-sus-origenes-judios/ https://judiaycatolica.com/pentecostes-la-ley-la-alianza-y-sus-origenes-judios/#comments Thu, 21 May 2020 21:01:41 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=2626 Como judía católica, me encanta descubrir los paralelos que existen entre la tradición judía y la cristiana. Por un lado, es hermoso desde mi parte judía ver como son cumplidas y llevadas a su plenitud las promesas de Dios en su Primer Alianza. Y también me parece fascinante ver lo esencial que es el estudio […]

La entrada Pentecostés, la ley, la alianza, y sus orígenes judíos. se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Como judía católica, me encanta descubrir los paralelos que existen entre la tradición judía y la cristiana. Por un lado, es hermoso desde mi parte judía ver como son cumplidas y llevadas a su plenitud las promesas de Dios en su Primer Alianza. Y también me parece fascinante ver lo esencial que es el estudio de las raíces judías para comprender el significado profundo del mensaje cristiano.

Esto es lo que veremos en este artículo hoy, con la fiesta de Pentecostés. La cual refleja de formas maravillosas y claras cómo Jesús no vino a abolir ni la Ley ni los Profetas, sino a llevarlos a su plenitud. (Mt.5.,17 ) Y, al conocer el origen judío de esta festividad y sus significados, podremos apreciar de un modo mucho más profundo lo que ocurrió ese día en que estaban todos reunidos en Jerusalén cuando descendió el Espíritu Santo.

La festividad de Pentecostés existía antes de la venida del Espíritu Santo a los apóstoles. Era una festividad judía llamada Shavuot. Lo leemos en Los Hechos de los apóstoles y quizás, sin conocer el judaísmo, este dato pasa desapercibido:

Al llegar el día de pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del espíritu santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua…”  (Hch. 2.1-6)

En este relato se dice que estaban todos reunidos en Jerusalén, judíos de todas las naciones. Y estaban allí precisamente porque estaban celebrando mediante una peregrinación al templo, la fiesta de Shavuot (Pentecostés).

En la época de Jesús, y mientras existía el Templo de Jerusalén, de las diferentes festividades judías había tres que requerían la peregrinación al Tempo: Pesaj (Pascua), Sucot (Chozas) y Shavuot.

LA FIESTA DE LAS SEMANAS:

SHAVUÁ quiere decir “semana”. Shavuot es la fiesta de las semanas, ya que se celebra 7 semanas después de la Pascua Judía. Estas 7 semanas se comienzan a contar al día siguiente de la Pascua, de modo que son 50 días después. Y por eso se la designa como pentecostés (proveniente del griego pentecosté que significa ‘quincuagésimo’).

SIGNIFICADO AGRÍCOLA

Corresponde a la época del año en la cual  se recogen los primeros frutos. Y éstos eran consagrados al Templo de Jerusalén como símbolo de agradecimiento a Dios y demostración de confianza en su providencia.  Es por esto que la festividad también es llamada la Fiesta de las Primicias.  (Lev, 23: 9-32 . Dt. 16:9-12

SHVUÁ- JURAMENTO.

Se conmemora la entrega de la Torá (Las tablas de la Ley) por parte de Dios a Moisés, en el Monte Sinaí. Y a partir de ese evento se sella la Alianza de Dios con su pueblo. “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo” (Ex 6.7).  En este evento hubo un intercambio de juramentos.

Uno de ellos fue de parte del pueblo de Israel de cumplir con los mandatos de la Torá y el otro fue el de Dios, quien al hacer esta alianza con el pueblo de Israel juró que iba a ser su pueblo elegido y no iba a cambiarlo nunca. No importa lo que nosotros hagamos, el juramento de Dios nos unió más allá de todo.  Es una alianza, no un contrato.

Dios hace Alianzas, no contratos. Y son permanentes. Por eso no cambia su promesa, a pesar de que nosotros no cumplamos lo que prometemos.

 Y esto se ve claramente demostrado sólo 40 días después, cuando el pueblo de Israel cae en la idolatría construyendo el becerro de oro y rompiendo el propio juramento que ellos hicieron días atrás. Sin embargo, Dios no los abandonó jamás.

A partir del día de Pentecostés, 7 semanas después de la pascua de Jesús, nace la Iglesia, los primeros frutos de lo que Jesús sembró durante su ministerio público,

Esta Iglesia, formada por personas habitadas por el Espíritu Santo, se vuelve el nuevo Templo de Dios.

El templo que Jesús dijo que si se destruía, en tres días lo volvería a levantar, … porque Él hablaba del Templo de su cuerpo. (Jn. 2. 19-21)

Ya Dios no habita más en el Templo de Jerusalén. Por eso ni siquiera el velo del Santo de los Santos, quedó entero (Mt. 27,51).

A partir de este momento, la Gloria de Dios habita en cada una de las personas que son receptoras del Espíritu Santo y capaces de actuar como templo del mismo, como “piedras vivas del templo”.  (1 Pe 2.5)

Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.” (2 CO 6:16)

A esto se refería Jesús, en la conversación con la muer Samaritana, cuando ella le pregunta cuál es el lugar adecuado para adorar a Dios.

La hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre» (Jn. 4.23)

Pentecostés también trajo las primicias de la unidad de las naciones tan anunciada y deseada por tanto tiempo.

Este deseo de unidad está expresado a lo largo de toda la escritura.

Uno de los símbolos más grandes de la pérdida de esta comunión fue el episodio de la Torre de Babel, donde por la soberbia terminaron por confundirse todas las lenguas, de forma que nadie podía comprender al otro, a punto tal de quedar esa construcción inconclusa.

Pentecostés se interpreta como las primicias de la restauración de esta unidad perdida, donde, al revés que en ese episodio, ahora, si bien hablaban en lenguas diferentes todos comprendían lo que escuchaban de los apóstoles «¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? “(Hch. 2.8).

Este deseo de unidad se ve también reflejado en las oraciones que se rezan en lo que se llama la cuenta del Omer (Sefirat Ha’omer). Éste es el cómputo de los 49 días o siete semanas entre Pésaj y Shavuot.

La Cuenta del Omer se comienza a llevar a partir de la segunda noche de Pesaj y se continúa hasta Shavuot, recitando una oración especial cada día. Los días de la Cuenta del Omer son especiales, casi festivos pues son días en los que el pueblo judío se prepara espiritualmente para recibir la Torá.

Entre las oraciones que se recitan, hay salmos como el 67,  que pide por todas las naciones, por su unidad y reconocimiento de un único Dios:

Di-s tenga gracia con nosotros y nos bendiga, que haga resplandecer Su semblante sobre nosotros para siempre; para que sea conocido Tu camino en la tierra, Tu salvación entre todas las naciones. Las naciones Te alabarán, Di-s, todas las naciones Te alabarán. Las naciones Se alegrarán y cantarán jubilosamente, pues Tú juzgarás a los pueblos con justicia y guiarás a las naciones de la tierra para siempre. Los pueblos Te alabarán, Di-s; todos los pueblos Te alabarán, pues la tierra habrá rendido su fruto, y Di-s, nuestro Di-s, nos bendecirá. Di-s nos bendecirá; y todos, desde los más remotos rincones de la tierra, Le temerán

A esta súplica la podemos ver respondida en la descripción que hace Lucas luego de la llegada de pentecostés en Los Hechos de los Apóstoles:

Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.»   (Hch. 2.44-47)

La «nueva» ley escrita en nuestros corazones

Podemos decir que En el Monte Sinaí, con la Primer Alianza, La ley fue entregada escrita sobre piedra. En cambio, bajo la nueva alianza que vino a traer Jesús, la ley fue escrita directo en nuestros corazones (Jr. 31) , con el “espíritu de Dios”.

Como bien lo describe San Pablo:

Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los corazones.” (2 Co 3,3 ).

También los profetas lo habían anunciado y con pentecostés podemos verlo traducido en hechos concretos. Las profecías de Jeremías y Ezequiel y también Joel, entre otros,  son muy claras y realmente brillan si las analizamos a la luz de estos eventos:

Llegarán los días… en que estableceré una Nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron… Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días … pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.” (Jr. 31.31-33)

Y el profeta Ezequiel dice lo siguiente»

Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios. ” (Eze. 36. 24-28)

Tenemos entonces…

  • UNA NUEVA ALIANZA
  • UNA NUEVA LEY ESCRITA EN EL CORAZÓN
  • EL ENVÍO DEL ESPÍRITU SANTO

¿Qué significa para nosotros todo esto?

Algunos comentaristas bíblicos dicen que la primer ley no podía ser cumplida sin la Gracia, sin el Espíritu Santo. Pero yo pienso: acaso Dios nos va a dar algo que no podamos cumplir? Asimismo, existen muchísimos judíos piadosos que cumplen la ley.

Quizás lo que se podría pensar es que la primer ley, escrita en piedra, Israel la recibió sin comprender del todo que venía de su Padre. Después de 400 años como esclavos aun no sabían cómo recibir preceptos o leyes fuera de la relación amo- esclavos de la que estaban acostumbrados durante tanto tiempo.

Y en mayor o menor medida y sin hacerlo de modo conciente, tomaron estas leyes Divinas dentro de esa estructura de pensamiento, como una obligación más de cumplir algo por obediencia y temor a las consecuencias.

A través de los profetas, de los sabios y reyes, Dios nos comunicó su amor, sus intenciones buenas para su pueblo. Pero recién, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo quien, compartiendo nuestra humanidad, nos compartió su Divinidad y nos hizo hijos adoptivos de Dios. Y ahora sí, bajo esta relación filial sellada con la venida del Espíritu Santo, ya no cumplimos leyes tanto por temor al castigo, sino más bien como una natural respuesta de amor hacia un Padre que sabemos que quiere lo mejor para nosotros, que desea para nosotros una vida en abundancia.

La ley no cambia, sino que lo que se transforma es la manera que tenemos de cumplirla. Con el  Espíritu Santo que habita en nuestros corazones, ya no cumplimos la ley por miedo a ser castigados sino que lo hacemos como una respuesta de amor, de entrega, de confianza a Dios.

NOTA: Cabe destacar que estos son abordajes a nivel general. Desde siempre hubo judíos piadosos que cumplían, no por temor sino por amor a Dios, por atracción a su bondad.  Un ejemplo clave de esto es una figura a la que se recuerda justamente durante la cuenta del Omer, Rabí Akiva  “quien pasó sus últimos momentos en la Tierra recitando el Shemá, aceptando sobre sí el yugo celestial. Sus estudiantes le preguntaron: “Maestro, ¡¿hasta este punto?!”. Él les respondió: “El Shemá nos enseña a amar a Dios con toda nuestra alma (Deuteronomio 6:5), lo cual yo entiendo que significa: ‘Incluso si están sacando tu alma’. Toda mi vida agonicé por este versículo. ¿Amaría a Dios incluso si mi alma me estuviera siendo arrebatada? Al fin tengo la oportunidad de demostrar esto. ¿Cómo podría no aprovechar la oportunidad?”. Y así Rabí Akiva recitó “Dios es uno” y su alma dejó su cuerpo.” (Fte. Aishlatino.com).
Asimismo, luego de Pentecostés,  a lo largo de toda la historia, hubo también cristianos que cumplían la ley sobre todo por temor y no tanto por atracción. 

Por esta transformación esencial es que Jesús nos puede decir:

Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos» (Jn.14.15).

Porque lo amamos cumplimos. No es condición cumplir para amar, sino que amar se traduce en cumplimiento, porque sabemos de quien viene la “ley”. De alguien que quiere lo mejor para nosotros y no solo ve lo que estamos atravesando hoy, sino que ve “la película” completa, y sabe perfectamente qué es lo que es mejor para nosotros. Y nosotros, como una respuesta de confianza a quien amamos, cumplimos.

Y es también por esto mismo que Él puede decir:

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros». (Jn.13.35-35)

¿Cuál es la novedad?

Lo nuevo no es el «ámense los unos a los otros» porque eso ya existía en el Antiguo Testamento (Lv. 19,18). La novedad es el “ámense como yo los he amado”. Y no sólo en el servicio como lo hizo Él, o dando la vida por los amigos, como también lo hizo Él. Sino que, con el Espíritu Santo, «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rm 5, 5), para que tengamos dentro nuestro el Amor de Dios y así, con Su amor podamos Amar como Él nos Amó, con ese mismo amor. Este es el corazón nuevo que el profeta Ezequiel anunciaba

Por eso, si bien contamos con estos Dones del Espíritu Santo, no funcionan por arte de magia. Está en nosotros, como seres libres, querer recibirlos, acogerlos, nutrirlos y mantenerlos vivos.

Todavía seguimos en camino. Vivimos en un mundo incompleto, con quiebres, que cada tanto nos lleva a la desunión, a la desconfianza, a volver a sentirnos esclavos, y a cumplir mandamientos y preceptos por temor a las consecuencias.

Del mismo modo que lo hacía el hijo mayor en la historia del Padre Misericordioso. Vivía en la casa de su padre y cumplía con todos los deberes, sin disfrutar a su Padre y a todo lo que Él ansiaba compartirle con amor. (Lc. 15. 11-32)

¿Para qué nos creó Dios en un principio? ¿Para qué existimos?  ¿Qué es lo que Él quiere de cada uno de nosotros

Estas respuestas son esenciales para cada creyente. Deben ser el rumbo que nos conduce diariamente y que nos hace permanecer en Su Amor. 

Como creyentes no puede ser igual nuestra vida si creemos que todo lo que ocurrió en Pentecostés realmente pasó. Que Dios nos envió el Espíritu Santo y que permanece con nosotros hasta el fin del mundo.

Esto no puede quedar sólo como un relato más que nos contaron. Debemos vivirlo, experimentarlo y disfrutarlo. Sentir ese amor derramado en nuestros corazones que es capaz de transformarlo todo, de mejorarlo todo.  Capaz de sacarnos de nuestras cuarentenas interiores y de hacernos ver el mundo con otro brillo.

Ese amor que es más que suficiente pero nunca suficiente

La entrada Pentecostés, la ley, la alianza, y sus orígenes judíos. se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/pentecostes-la-ley-la-alianza-y-sus-origenes-judios/feed/ 2
Pentecostés y sus raíces judias https://judiaycatolica.com/pentecostes-y-sus-raices-judias/ https://judiaycatolica.com/pentecostes-y-sus-raices-judias/#comments Sun, 17 May 2020 19:38:48 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=2622 En este video vamos a recorrer la fiesta judía de Shavuot, «Pentecoestés judío», para conocer en profundidad los significados tan hermosos que tiene la fiesta de Pentecostés cristiano. Asimismo, veremos en detalle cuáles son los acontecimientos y la alianza que se relata en el Libro del Éxodo que este evento, el del envío del Espíritu […]

La entrada Pentecostés y sus raíces judias se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

En este video vamos a recorrer la fiesta judía de Shavuot, «Pentecoestés judío», para conocer en profundidad los significados tan hermosos que tiene la fiesta de Pentecostés cristiano. Asimismo, veremos en detalle cuáles son los acontecimientos y la alianza que se relata en el Libro del Éxodo que este evento, el del envío del Espíritu Santo en Pentecostés, lleva a su Plenitud.

La entrada Pentecostés y sus raíces judias se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/pentecostes-y-sus-raices-judias/feed/ 4
Charla online. La pascua judia y la última cena https://judiaycatolica.com/charla-online-la-pascua-judia-y-la-ultima-cena/ https://judiaycatolica.com/charla-online-la-pascua-judia-y-la-ultima-cena/#comments Thu, 09 Apr 2020 13:17:34 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=2572 En este video que armé cuento sobre las tradiciones acerca de cómo celebramos la pascua judía, con sus todos sus pasos y sus significados. Luego hago un pequeño recorrido de los relatos de los Evangelios de la ultima cena , para ver lo que Jesús con sus apóstoles también hicieron, como celebración de la pascua […]

La entrada Charla online. La pascua judia y la última cena se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

En este video que armé cuento sobre las tradiciones acerca de cómo celebramos la pascua judía, con sus todos sus pasos y sus significados.

Luego hago un pequeño recorrido de los relatos de los Evangelios de la ultima cena , para ver lo que Jesús con sus apóstoles también hicieron, como celebración de la pascua judía.

Por último, un pequeño recorrido de las 4 copas de vino de la Celebración de Pesaj, la pascua judía, y cómo y cuándo fueron bebidas por Jesús.

La entrada Charla online. La pascua judia y la última cena se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/charla-online-la-pascua-judia-y-la-ultima-cena/feed/ 4
La cuarta Copa en el Reino de Dios https://judiaycatolica.com/la-cuarta-copa-en-el-reino-de-dios/ https://judiaycatolica.com/la-cuarta-copa-en-el-reino-de-dios/#comments Tue, 16 Apr 2019 16:17:29 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=877 «Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». (Lc. 22, 17-18) Estas palabras las escuchamos o leímos quizás muchas veces. Y posiblemente nos focalizamos en la parte central donde […]

La entrada La cuarta Copa en el Reino de Dios se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

«Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». (Lc. 22, 17-18)

Estas palabras las escuchamos o leímos quizás muchas veces. Y posiblemente nos focalizamos en la parte central donde Jesús dice «tomen y compártanla», e inmediatamente visualizamos su banquete celestial, el de cada Misa, en el pan y el vino consagrado.

Pero qué significado tienen sus palabras «les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios«?

Para poder profundizar un poco mas sobre este interrogante vamos a repasar algunos textos anteriores acerca del misterio de la cuarta copa y sobre la pascua judía y la última cena.

Como vimos en el artículo acerca de por qué esta pascua es diferente a las demás, los relatos de los evangelios contienen varios detalles que indican que la celebración de última cena de Jesús, fue una pascua judía. Y es en estos orígenes, que vamos a encontrar una respuesta al interrogante acerca de porqué Jesús hizo esa afirmación acerca de no volver a beber del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.

Comprendiendo la pascua judía para comprender un poco más la pasión de Jesús

seder-8La cena de la pascua judía no es una cena común, sino que es una conmemoración, una actualización del misterio del éxodo, la noche en que el pueblo de Israel fue liberado por la mano de Dios, de la opresión y esclavitud egipcia. Esta celebración, además de ser un precepto bíblico, relatado en el capítulo 12 del libro del éxodo, contiene ritos que se fueron sumando a lo largo de los años, y forman parte de la tradición judía.

Esta cena tiene un orden litúrgico de 15 pasos. Y cada uno de ellos forma parte de la celebración, que se centra principalmente en relatar y rememorar la historia del éxodo de generación en generación, y agradecer y alabar a Dios por habernos liberado.

Uno de los principales rituales que se hacen en esta cena es la bendición de 4 copas de vino.

Todas las festividades judías y el inicio del shabat (santificación del sábado), comienzan con la bendición del vino, llamada Kidush. La primera parte de la bendición dice:

«Bendito eres Tú, Adonai nuestro Dios, Rey del universo, que crea el fruto de la vid.»

En fonética hebreo:

«Baruj ata adonai eloheinu melej haolam boré pri hagafen»

Las 4 copas de bendición de Pesaj

La cena de Pesaj (Pascua Judía), tiene la particularidad de tener 4 copas de bendición especiales.

Nota: cada comensal tiene su copa de vino o su vaso para beber durante la cena. Pero además, hay 4 copas diferentes y especiales, que están consagradas para estas 4 bendiciones especiales.

«En la víspera de pascua, cuando se avecina el tiempo de Minjá (sacrificio vespertino), nadie debe comer hasta que no anochezca. Incluso el más pobre de Israel no comerá mientras no esté reclinado en la mesa, y no tendrá menos de cuatro copas de vino, aunque sea de los de la olla popular” (Mishná Capítulo 10, Masejet Pesajim).

Tomar las 4 copas de vino en esta cena era obligatorio para todos, incluso hasta para el más pobre, a quien le resultaba muy difícil poder acceder al vino.

la-cuarta-copaCada copa tiene un nombre diferente y tiene una función concreta durante la cena:

La primera copa es la que nos introduce a la celebración. Es la copa de la bendición, el Kiddush.

La segunda copa, llamada la copa del Juicio o del dolor, se sirve y da inicio a la liturgia pascual donde se relata la historia de lo que pasó en el éxodo. Se explican los símbolos de las comidas especiales de este día y se canta el salmo 113.

La tercera copa está relacionada con la cena, la comida. El pan sin levadura, las hierbas amargas, y otros alimentos, cuyos símbolos apuntan a rememorar la historia del éxodo. Esta copa es llamada la copa de la redención. Luego de hacer la bendición de esta copa, se cantan los salmos del 114 al 118 y al finalizarlos se toma la copa final, la cuarta copa.

La cuarta copa, la copa de la alabanza, da fin a la celebración y completa el rito pascual.

¿Cuántas copas hubo en la última cena de Jesús?

Siguiendo lo relatos de la última cena en los distintos evangelios, podemos identificar la presencia de diferentes copas de bendición.

“Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes. » (Lc. 22, 14-22)

En este evangelio identificamos la presencia de 2 copas. Y podemos darnos cuenta que se refiere a la segunda y tercera copa del seder de Pesaj, porque la tercer copa es la que se toma y bendice luego de la comida, y Lucas lo deja claro: «Después de la cena hizo lo mismo con la copa«.

En el evangelio de Marcos (Mc. 14,24) y en el de Mateo (Mt. 26,27-30) aparece lo mismo: Jesús después de comer, bendice la tercer copa.

Ahora bien, en cualquier cena de Pesaj, el paso que vendría a continuación es el canto de los salmos y luego la bendición de la última copa, la cuarta, con la que se concluye la celebración y el rito pascual.
Continuando el recorrido de los evangelios podemos ver que el próximo paso, el canto de los salmos, está claramente enunciado:

«Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.» (Mc.14,26) (Mt. 26,30)

Cualquier judío o persona que conozca claramente los pasos y reglas de celebración de la pascua judía, en este momento se extrañaría y pensaría: ¿Cómo que salieron hacia el Monte de los Olivos? ¿Si la celebración aun no terminó? Luego del canto de los salmos se bebe y bendice la cuarta copa y es allí donde se da fin a la cena. ¿Por qué no beben la cuarta copa antes de salir del cuarto donde estaban haciendo la celebración?

Jesús, como buen judío, seguramente conocía este rito pascual. Y no sólo no bebió durante la cena la cuarta copa, sino que lo hizo voluntariamente. Como pudimos ver detallado anteriormente, Jesús, con la tercer copa, aseguró que no iba a beber más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.

Desde el punto de vista judío, Jesús no finalizó la celebración de la Pascua judía, y lo hizo intencional y explícitamente.

¿Por qué Jesús no tomó la cuarta copa en la última cena?

Continuemos el trayecto de Jesús de esa noche.

«Cuando salieron de la cena, del cuarto donde estaban celebrando la pascua, se dirigieron al jardín de Getsemaní donde Jesús “cayó con el rostro en tierra, orando así: «Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». …Y nuevamente… “Se alejó por segunda vez y suplicó: «Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad». …“…Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.” (Mt.26, 39-44)

huertoEn el jardín de Getsemaní Jesús reza al Padre tres veces pidiéndole que lo libre del “cáliz”. ¿Por qué Jesús se refiere a su pasión como un cáliz, una copa? En la actualidad quizás nos parece normal esta asociación, porque después de tantos años lo tenemos relacionado de ese modo. Pero en ese momento no estaba vinculado el cáliz con la cruz, o con el dolor. ¿Es posible que Jesús se esté refiriendo a esta cuarta copa que eligió no beber en la cena pascual en el cenáculo?

No es la primera vez en los evangelios que Jesús se refiere a beber el cáliz, aludiendo a lo que tenía que atravesar de acuerdo a la voluntad del padre:

«Jesús dijo a Simón Pedro: «Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre? (Jn. 18,11)

«Lo probó, pero no quiso tomarlo«. Aun no llega el Reino…

Continuando con el trayecto de Jesús esa noche, podemos ver que en el camino de la pasión

“Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa «lugar del Cráneo», le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo.” (Mt. 27.31)

Jesús, tal como afirmó durante la última cena, no iba a beber más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios, y en ese momento de su camino hacia la cruz, teniendo la oportunidad de calmar su sed, y algo de su dolor, Jesús se niega a beberlo.

Esto es destacable, ya que la tradición judía además de prescribir el deber de tener 4 copas de vino especiales en la cena, prohíbe beber vino entre la tercera y cuarta copa. (Mishná Capítulo 10.7, Pesajim).

Jesús en la cruz y sus palabras enigmáticas

Conocemos que Jesús en la cruz dijo 7 frases, o como le dicen los estudiosos de la biblia, «las 7 palabras de Jesús en la cruz».

Algunas de ellas nos parecen lógicas, coherentes a su mensaje, como por ejemplo «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23-34)

sedPero hay otras que son más complejas de comprender. Una de ellas es lo que menciona San Juan en su relato:

«Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed.» (Jn. 19.28)

¿Para que se cumpliera la escritura hasta el final? ¿Jesús se da cuenta en ese momento que tiene sed? ¿Recién ahora, después de haber padecido por horas, sangrando y sudando hasta el extremo? ¿Después de haberse negado a beber el vino con hiel que le habían ofrecido y ahora, segundos antes de expirar, Jesús pide de beber?

«Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.” (Jn. 19.23.30)

NOTA: es importante aclarar que ese vinagre no era como el condimento para ensalada que hoy conocemos, sino una bebida que se le daba a los esclavos, o a los crucificados, para calmar su sed. Y lo más relevante para nosotros, era del fruto de la vid.

Jesús pide beber en ese momento, conciente de lo que estaba haciendo: finalizando el rito pascual, bebiendo la cuarta copa que da fin a la celebración del Seder de Pesaj.

Jesús no finalizó la celebración pascual en el cuarto de la última cena, él la extendió para consumarla en la cruz, con su propia muerte, el sacrificio pascual por excelencia, el sublime cordero pascual, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. (Jn. 1.29)

Del mismo modo, el sacrificio de Jesús no comenzó con la pasión, sino en la cena de Pesaj.

Con este gesto, Jesús une la cena de pesaj con su muerte en la cruz. Él cumple las promesas de la primer alianza y con este gesto, nos muestra que lo que era figura, signo de lo que iba a venir, está siendo llevado a su plenitud en una nueva creación.

La Cruz es parte de su Gloria

Jesús con estos gestos no sólo lleva a su plenitud el rito pascual, sino que al haber afirmado que no iba a volver a beber del fruto de la vid, hasta que lo beba en el reino de Dios, nos está mostrando que la cruz es parte del Reino de Dios.

Su reino no radica sólo en la resurrección. Su gloria se manifiesta también en la cruz. Y es imposible comprender su mensaje, su misión y su persona, sino podemos contemplar este misterio.

Jesús, en ese sufrimiento redentor de la cruz, se nos ofrece él mismo como la cuarta copa. Al “traspasarlo” brotan de su interior sangre y agua, del mismo modo que las copas de vino del Seder de Pesaj eran diluidas con un poco de agua. Y así, en esta nueva creación, nace su Iglesia, y nos permite participar de la vina divina como hijos de Dios en el Hijo.

Jesús se «vacía a sí mismo» (Flp. 2.7) , y de este modo se hace para nosotros ese cáliz mediante el cual “jamás volveremos a tener sed”. (Jn. 4.14)

Que esta semana santa podamos contemplar este misterio para que nos ayude a entender un poco más acerca de este Dios que a veces tanto nos cuesta comprender.:

«Este Dios arrojado a los pies de los hombres que es un Dios que no habíamos conocido antes de Cristo y que aún no conseguimos o no queremos conocer. Este Dios que lo que lava- como escribe Ibáñez Langlois- «no son los pies hermosos de Adán y Eva por el paraíso, sino los pies de la historia, las extremidades del animal caído que camina pecando por el polvo, que peca de los pies a la cabeza. Este Eterno que se ha puesto de rodillas y tiene manos de madre para los pies de Judas, es realmente mucho más de lo que nunca pudimos imaginarnos»

Qué nunca dejemos de asombrarnos y de creer en un amor tan bello…

La entrada La cuarta Copa en el Reino de Dios se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/la-cuarta-copa-en-el-reino-de-dios/feed/ 8
¿Por qué esta pascua es diferente a las demás? https://judiaycatolica.com/por-que-esta-pascua-es-diferente-todas-las-demas/ https://judiaycatolica.com/por-que-esta-pascua-es-diferente-todas-las-demas/#comments Wed, 27 Mar 2019 14:57:02 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=829 Es tradición que en la celebración de la Pascua Judía, durante la cena se canta una canción que se llama Manishtana, o en español: «¿Por qué esta noche es diferente a todas las demás?«. Y, a través de las preguntas que tiene la canción, se les va explicando a los más pequeños de la familia […]

La entrada ¿Por qué esta pascua es diferente a las demás? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Es tradición que en la celebración de la Pascua Judía, durante la cena se canta una canción que se llama Manishtana, o en español: «¿Por qué esta noche es diferente a todas las demás?«. Y, a través de las preguntas que tiene la canción, se les va explicando a los más pequeños de la familia la historia del Éxodo y lo que se celebra esa noche.

En este artículo voy a utilizar algunas de esas preguntas para recorrer algunos datos de los evangelios sobre la última cena de Jesús. Y por los cuales podemos ver claramente que esa noche fue una celebración de la Pascua judía, un Seder de Pesaj.

Seder significa orden. Y la cena judía de pascua se llama Seder de Pesaj porque no es una simple cena de festejo sino que tiene un orden concreto, podría decirse, un orden litúrgico.

Y la palabra Pesaj, significa «paso». El paso de la esclavitud a la libertad.

No es casual que el evangelista San Juan utilice este verbo en el inicio del relato de la última cena:

«Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.» (Jn. 13.1)

El paso de Jesús de este mundo al Padre, es el inicio de un nuevo éxodo, una nueva Pascua.

El Seder de Pesaj

sederEn la celebración del Seder de Pesaj, no sólo se conmemora o recuerda el evento del éxodo, el pasaje del pueblo de Israel de la opresión y esclavitud hacia la libertad. Esta noche se hace memoria, anamnesis sería el término correcto, en el que no sólo recordamos como un evento pasado, sino que «actualizamos el misterio», y lo vivimos como si estuviéramos allí, como si fuésemos parte de ese acontecimiento.

Somos nosotros hoy, los judíos que celebran la pascua, quienes fuimos liberados siglos atrás de la opresión del faraón. Somos nosotros hoy, quienes fuimos liberados por Dios, esa noche. Y por eso en esta cena, en este Seder, damos gracias a Dios y lo alabamos por lo que hizo por nosotros, y celebramos que somos seres libres.

La acción de gracias, la alabanza y el relato de la historia, son los aspectos centrales de la cena y son parte de este orden que consta de 15 pasos.

De estos 15 pasos hay algunos que se pueden distinguir claramente leyendo los relatos de los Evangelios sobre la última cena.

La última cena, no fue una pascua judía más, sino que fue la pascua que llevó a su plenitud todas las pascuas anteriormente celebradas, y esencialmente la primera, la noche del éxodo, la liberación del pueblo de Dios. (en este artículo se analiza esta perfecta relación y completud de La Pascua Judía y La pascua Católica)

¿Por qué esta noche es diferente a todas las demás?

Todas las noches comemos sentados, erguidos o reclinados, ¿Por qué esta noche comemos reclinados?

«El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?». Él envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: «¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?”. Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario». (Mc.14.12-15)

«…digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: «¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?». Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario».» (Lc. 22. 11-12)

«Uno de ellos –el discípulo al que Jesús amaba– estaba reclinado muy cerca de Jesús» (Jn.13.23)

¿Por qué este detalle de los almohadones o que un discípulo estaba reclinado? ultima-cenaUna de las tradiciones que se hace en una cena de Pesaj, es comer «reclinados», como si fuésemos reyes. Esa noche
estamos celebrando que ya no somos esclavos sino seres libres, de modo que nos sentamos reclinados como reyes para la cena. Por eso era necesario en ese momento una habitación dispuesta con almohadones de esa manera para celebrar la pascua.

Todas las noches no precisamos sumergir ni siquiera una vez los alimentos, ¿Por qué esta noche lo hacemos dos veces? Y todas las noches comemos cualquier clase de verdura, por qué esta noche comemos maror, hierbas amargas?

«Jesús le respondió: «Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato». Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.» (Jn. 13.26)

No era extraño encontrar en una cena común y corriente, panes y salsas para mojar. Pero sí es destacable el rol que tiene el «sumergir» algunos comestibles durante el Seder de Pesaj.

remojar-hierbasUno de los principales símbolos que se hacen en uno de los pasos del Seder, es mojar hierbas amargas (apio por ejemplo), en un recipiente que tiene agua con sal. Es una forma de recordar la amargura de los israelitas cuando eran esclavos en Egipto, y el agua con sal nos recuerda a sus lágrimas.

Me gusta pensar en ese momento de la última cena, que lo que Jesús sumerge son hierbas amargas en agua son sal y se lo da de comer a Judas, como una última oportunidad de arrepentirse de lo que está por hacer. Un símbolo donde por un lado, demuestra amistad al compartir el bocado, y a la vez, la amargura de las hierbas amargas y el agua con sal, que poseerá todo su cuerpo y todo su espíritu, una vez que lo traicione.

Todas las noches comemos jametz o matzá, ¿Por qué esta noche solamente matzá?

Jametz significa leudado, refiriéndose a los panes con levadura, y matzá es el pan sin levadura, el pan ácimo. Éste se come durante los 8 días de «la fiesta de los ácimos»,  para recordar que los israelitas la noche del éxodo y durante sumatza-judiaycatolica vida de nómades en el desierto no tenían tiempo de esperar que los panes leuden, y por eso comían pan ácimo. También comieron este pan durante su estadía en Egipto, era el pan de los pobres, no lleva mucho tiempo de preparación y los hacía sentir más saciados. Lo recordamos también como el pan de la aflicción.

El pan que Jesús consagró esa noche, y con el cual instituye la Eucaristía, es pan sin levadura, al igual que lo es, en la mayoría de las iglesias hoy en día, la hostia.

Tanto la matzá, como la hostia consagrada, son a la vez, panes de la aflicción, ya que nos recuerdan momentos dolorosos (uno, la esclavitud en Egipto y el otro, la Pasión de Jesús), y a la vez son panes de libertad, de salvación.


El canto de los Salmos

«Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.» (Mc.14.26 y  Mt.26.30)

canto-de-salmosLos salmos no son cantados en todas las cenas judías, pero sí son parte esencial de la cena de Pascua. Los salmos que se cantan son los llamados «Hallel» que son los salmos del 113 al 118, que se recitan en acción de gracias y alabanzas a Dios por habernos concedido la libertad y haber hecho tantos milagros.

Las 4 copas

4copasPor último, y una de las cosas más hermosas y simbólicas de la celebración, es la presencia de 4 copas de vino. Si bien cada comensal tiene su propia copa, durante el Seder de Pesaj se hace la bendición con 4 copas diferentes, y cada una tiene un rol concreto durante la cena.

La primera copa es la que nos introduce a la celebración. Es la copa de la bendición, el Kiddush.

La segunda copa, llamada la copa del Juicio o del dolor, se sirve y da inicio a la liturgia pascual donde se relata la historia de lo que pasó en el éxodo.

La tercera copa está relacionada con la cena, la comida. El pan sin levadura, las hierbas amargas, y otros alimentos, cuyos símbolos apuntan a rememorar la historia del éxodo. Esta copa es llamada la copa de la redención.

La cuarta copa, la copa de la alabanza, da fin a la celebración y completa el rito pascual.

Durante la última cena se identifica la presencia de estas copas. Especialmente la segunda y la tercera:

Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:

«He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios» .Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes. » (Lc. 22.14-20)

De acuerdo al evangelista Lucas, esta copa fue la que se tomó luego de la comida, lo que implica que era la tercera copa:

 “Después de la cena hizo lo mismo con la copa” (Lc. 22.20)

San Pablo en su primera carta a los Corintios hace referencia a la copa de la bendición, que es la tercera, cuando habla de la copa eucarística de la sangre de Jesús:

La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?” (10.12)

Existe una bellísima teoría acerca de la cuarta copa, y en qué momento Jesús la bebió para concluir la celebración de la pascua. Esto se puede leer en un artículo dedicado completamente a este tema: La Cuarta Copa)

Una noche distinta a las demás

institucion-eucaristiaIdentificar todos estos detalles no sólo deja claro que la última cena de Jesús fue un Seder de Pesaj, sino que Jesús eligió esa noche para instituir el misterio más hermoso y preciado que nos dejó, la Eucaristía. Y no fue casual por supuesto, ya que Él es el verdadero Cordero pascual, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y vino a traernos un nuevo y definitivo éxodo. Esa noche, la noche en que iba a ser entregado, fue una noche distinta a las demás, la más diferente a todas las otras noches.

Jesús, con todo su cuerpo, su alma y su Divinidad llevó a su plenitud la última pascua de la primera alianza, para instaurar una nueva alianza, celebrando ahora todas las naciones juntas, una nueva Pascua en Su Nombre.

La entrada ¿Por qué esta pascua es diferente a las demás? se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/por-que-esta-pascua-es-diferente-todas-las-demas/feed/ 5
El día del perdón como signo de la Cruz https://judiaycatolica.com/el-dia-del-perdon-como-signo-de-la-cruz/ https://judiaycatolica.com/el-dia-del-perdon-como-signo-de-la-cruz/#comments Mon, 17 Sep 2018 14:21:13 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=730 El Día del Perdón (Iom Kipur) representa uno de los momentos más significativos en la tradición judía, pero más allá de su importancia histórica, este día sagrado nos revela una profunda conexión con el sacrificio redentor de Cristo. Las festividades judías, como suelo decir, son una forma de catequizar a la comunidad, de enseñarle su […]

La entrada El día del perdón como signo de la Cruz se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

El Día del Perdón (Iom Kipur) representa uno de los momentos más significativos en la tradición judía, pero más allá de su importancia histórica, este día sagrado nos revela una profunda conexión con el sacrificio redentor de Cristo.

Las festividades judías, como suelo decir, son una forma de catequizar a la comunidad, de enseñarle su historia. Y no sólo apuntan a recordar hechos del pasado o a nutrir el presente, sino que a la vez son signos que son llevados a su plenitud en los tiempos mesiánicos.

El día del perdón, Iom Kipur, no sólo no se queda atrás en esto, sino que es uno de los signos más fuertes para mostrarnos el sacrificio expiatorio, pleno, llevado a su máxima expresión, concreción y éxito, en la cruz

El día de la expiación, Iom Kipur. (Día del Perdón)

La palabra Iom, quiere decir día, en hebreo, y Kipur, viene de la palabra kapporet, que quiere decir propiciatorio, en hebreo. Y viene de la raíz kaphar, que es la misma palabra que se usa para “expiación“.

A la mayoría de las fiestas judías podemos conocerlas mediante las escrituras y también por medio de la tradición. Muchas de ellas, tienen rituales diferentes, de la época en que eran celebradas antes de la destrucción del Templo, y en la época posterior, como hoy en día.

El día del perdón es uno de los días más solemnes para el judaísmo, donde se dedica a la oración, a la aflicción del alma y al ayuno. Es un día completo de reflexión y reparación.

Mientras que este tipo de costumbres continúan desde los orígenes de esta festividad al día de la fecha, la parte relacionada a los sacrificios de animales ya no se puede hacer más por no tener el Templo. (El cual fue destruido por el imperio Romano en el año 70 DC)

El Origen

El origen bíblico de este día, tiene que ver con el perdón que Dios le otorgó al pueblo de Israel, cuando luego de haber sido liberados de Egipto, y haber hecho una alianza con Dios (Ex. 24) el pueblo cayó en la idolatría, en el conocido episodio del becerro de oro. (Ex. 32)

Moisés intercede ante Dios por el pueblo, y le pide que él sea quien asegurekaphará” por su pueblo, quien asuma la responsabilidad, rinda cuentas y cubra los pecados de su pueblo.  Y Dios, por medio de este gesto de intercesión, perdona al pueblo de Israel.

Luego de este día y de la posterior construcción del Tabernáculo, el “templo móvil” que contenía el arca de la alianza, fue instituida esta celebración, de forma perpetua, para celebrarla cada año:

«Porque ese día se practicará el rito de expiación en favor de ustedes, a fin de purificarlos de todos sus pecados. Así quedarán puros delante del Señor. Ese será para ustedes un día de reposo absoluto, en el que deberán ayunar. Se trata de un decreto válido para siempre. (Lv. 16.30-31)

En el libro del Levítico, capítulo 16 y 23, encontramos todos los detalles de la institución del rito del día del perdón o expiación, y las instrucciones de cómo se debía llevar a cabo.

Este día, tenía como objetivo expiar los pecados, reconciliarse con Dios, y volver a estar en Comunión con Él. La oración, ayuno y aflicción, se sigue llevando a cabo por los judíos hoy en día, todos los años.

Los sacrificios de expiación en la época del Templo

El eje central de este día eran los rituales de sacrificios de animales como expiación de los pecados para la purificación del templo y el pueblo.

El día del perdón, o el gran día,  como es llamado en el Talmud, era el único día del año en que el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo del Templo, el Santo de los Santos. Y para hacerlo, debía hacer determinados rituales de purificación previos y muy estrictos.

El sacerdote debía sumergirse en agua, para purificarse completamente antes de ponerse las vestiduras con las que iba a realizar los sacrificios.  Y una vez sumergido y secado se ponía las ropas adecuadas para ese día:

«Además, tendrá que estar vestido con la túnica sagrada de lino y cubierto con pantalones de lino; se ceñirá con la faja de lino y llevará puesto el turbante de lino. Estas son vestiduras sagradas, que él se pondrá después de haberse bañado con agua.» (Lv. 16.4)

En el cuarto Evangelio, podemos ver que se resalta que Jesús tenía puesta también una túnica:

«Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: «No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca.» Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados.» (Jn. 19.23-24)

Con este detalle, el evangelista nos quiere mostrar no sólo que Jesús era víctima y también Sumo Sacerdote, sino que los ritos del día de la expiación habían comenzado para ser llevados a su plenitud. Y, a lo largo de su relato de la Pasión, muerte y resurrección, nos va a seguir dando estos “guiños” o signos que lo ponen de manifiesto.

El chivo expiatorio

Un aspecto esencial del día de la expiación, Iom Kipur, era el chivo expiatorio. Este término tan conocido viene justamente de este ritual. Alguien que carga la culpa de otro.

«Aarón recibirá de la comunidad de los israelitas dos chivos para un sacrificio por el pecado y un carnero para un holocausto. Él ofrecerá su propio novillo como sacrificio por el pecado, y practicará como sacrificio por el pecado, y practicará el rito de expiación por sí mismo y por su familia. Luego tomará los dos chivos y los presentará delante del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro. En seguida echará las suertes sobre los dos chivos: una suerte para el Señor y la otra para Azazel. Presentará el chivo que la suerte haya destinado al Señor, y lo ofrecerá como sacrificio por el pecado. En cuanto al chivo destinado por la suerte a Azazel, será puesto vivo delante del Señor, a fin de enviarlo al desierto para Azazel. Aarón ofrecerá su propio novillo como sacrificio por el pecado y practicará el rito de expiación por sí mismo y por su familia. Lo inmolará…” (Lv. 16.5-11)

Los pecados eran transferidos al animal a través de la imposición de manos del sacerdote:

«Aarón impondrá sus dos manos sobre la cabeza del animal y confesará sobre él todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera sean los pecados que hayan cometido, cargándolas sobre la cabeza del chivo. Entonces lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello. El chivo llevará sobre sí, hacia una región inaccesible, todas las iniquidades que ellos hayan cometido; y el animal será soltado en el desierto.» (Lv. 16.21-22)

El milagro del lazo escarlata

En la tradición judía, también se describe un ritual que se hacía en ese día. Se ataba un lazo escarlata al chivo que iba a ser enviado al desierto y se ataba otro igual en la puerta del templo. Cuando el chivo iba al desierto, cumpliendo la misión de expiación, el lazo se tornaba blanco, como signo de que Dios había aceptado sus sacrificios y que los pecados habían sido perdonados.

Esto se fundamentaba bajo lo escrito en el libro de Isaías:

Vengan, y discutamos –dice el Señor– Aunque sus pecado sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.” (Is. 1.18)

Lo más asombroso de toda esta tradición, es que la misma Mishná (Tradición oral judía puesta por escrito) nos cuenta que durante los 40 años anteriores a la destrucción del templo de Jerusalén de los años 70, el lazo dejó de tornarse blanco y nunca se comprendió el motivo.

Desde el cristianismo podemos verlo claramente: 40 años antes de la destrucción del templo, fue precisamente la muerte de Jesús, quien fue el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn.1 29) , de modo que no era más necesario un chivo expiatorio, ni ningún tipo de sacrificio de animales para la expiación de los pecados. Ya Dios nos había tornado “blancos como la lana” interiormente mediante el sacrificio de Jesús.

Jesús es el verdadero e infinito “chivo expiatorio”, el culmen del siervo sufriente que carga con nuestras culpas:

«Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.» (Is.53.3-6)

Rociando la sangre del sacrificio

Otro elemento clave de los pasos de este ritual era el rociar la sangre del chivo sacrificado dentro del lugar santísimo del templo. De este modo se purificaba ese sector, creando un espacio limpio donde el hombre podía relacionarse con Dios:

«Después tomará la sangre del novillo y rociará con el dedo la parte delantera de la tapa, hacia el este; y delante de la tapa, hará con el dedo siete aspersiones de sangre.» (Lv. 16.4).

¿Jesús tambien cumplió y llevó a su plenitud esta práctica en su rito de expiación?

El teólogo, Dr. Brant Pitre, sugiere que si, y fue durante la Ascensión a los cielos.  Jesús asciende al verdadero Templo, en el Cielo, y no ya portando la la sangre de animales sino su propia sangre, para sellar esta Alianza nueva y eterna e inaugurar una nueva relación con Dios.

En el capítulo 9 de la carta a los hebreos, podemos ver que ya se lo  interpretaba de este modo, cuando describiendo los ceremoniales del día de la expiación nos dice:

“…Cristo, en cambio, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. El, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua –no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado– entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna. (Hebreos 9)

Leyendo la descripción que hace Alfred Edersheim en su libro El Templo, cuando el sumo sacerdote ingresaba en el santuario, podemos hacernos una hermosa imagen paralela con la ascensión de Jesús:

«Todos los ojos se fijaban intensamente allí, mientras que se veía desaparecer la figura del sumo sacerdote en sus blancos ropajes dentro del lugar santo. Después de eso, ya no se podían ver más sus movimientos

La redención

La expiación se producía mediante el sacrificio del animal, quien moría en lugar nuestro. Al haber ofendido a nuestro prójimo y a Dios, éramos redimidos mediante este animal, quien su sangre, que representaba la vida, «cubría» nuestras faltas, y nos restauraba la vida. La palabra bíblica para esto es propiciación, expiación, que significa cubrir la muerte de alguien.

Pero este acto externo debía representar una contrición interna. Cuando los israelitas lo hacían sólo como ritual, Dios, a través del profeta Oseas, entre muchos otros, envío a decir «Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.» (Oseas 6.6)

Y por medio del profeta Isaías dijo: “¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? –dice el Señor– Estoy harto de holocaustos de cameros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre de toros, corderos y chivos…… ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!… ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!” (Is. 1. 11-17)

Este culto fue llevado a su máximo esplendor, a su plenitud y superado infinitamente mediante la venida del Mesías. Su vida sería ofrecida como un sacrificio de redención.

Jesús, cumpliendo las profecías mesiánicas, vino, como él mismo dijo «para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Mc. 10.45)

Esa palabra rescate, se refiere a la palabra del sacrificio de propiciación, expiación.
Jesús, con su muerte, cubrió, hizo «Kippur» nuestra deuda. Transfiriendo Dios todos los pecados del mundo sobre Él (Isaías 53:1-6; 1 Corintios 15:3; Gálatas 1:3-4; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2; 4:10).

 “Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por otra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente!»  (Hebreos 9)

Como destaca Alfred  Edersheim: “…los pecados del pueblo eran confesados, no sobre el macho cabrío que era muerto, sino en el que era «soltado en el desierto» y que era ese macho cabrío, no el otro, el que «llevaba sobre sí todas las iniquidades» del pueblo … la culpa confesada era quitada del pueblo y puesta sobre la cabeza del macho cabrío, como sustituto simbólico. Sin embargo, como el macho cabrío no era muerto sino solo enviado lejos, a «tierra no habitada«, del mismo modo, bajo el antiguo pacto, el pecado no quedaba realmente borrado, sino sólo quitado del pueblo, y echado a un lado hasta que Cristo viniera, no sólo a tomar sobre Sí la carga de la transgresión, sino a borrarla y purificarla.» (El templo. Pág. 206).

El retorno del sacerdote y la segunda venida

Por último, el Dr. Brant Pitre asocia la segunda venida de Jesús, con el retorno del sacerdote del Santo de los Santos. Éste no sólo ingresaba al Templo para hacer el sacrificio sino que el pueblo esperaba ansiosamente afuera para que el sacerdote salga, luego de haber hecho todos los rituales asignados.

El Templo tenía una estructura ascendente, de modo que el lugar santísimo era el más elevado. Así, el sacerdote no sólo ingresaba al santuario, sino que ascendía hacia él.

Las personas esperaban afuera a que el sacerdote retornara a ellos y les proclamara que sus pecados habían sido perdonados.

Cuando el sacerdote salía del templo, se debía cambiar sus vestiduras a unas limpias (ya que la anterior túnica blanca de lino estaba cubierta de la sangre del sacrificio), por unas de lujo, “de gloria”, como lo que un novio usaría para su boda. Esta descripción está hermosamente detallada en Eclesiástico, capítulo 50, cuando describe al sumo sacerdote saliendo del templo:

“¡Qué glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía detrás del velo! Como lucero del alba en medio de nubes, como luna en su plenilunio, como sol resplandeciente sobre el Templo del Altísimo, como arco iris que brilla entre nubes de gloria…

… Cuando se ponía la vestidura de fiesta y se revestía de sus espléndidos ornamentos, cuando subía al santo altar, él llenaba de gloria el recinto del Santuario.”

Luego de todo esto el pueblo celebraba, había banquetes, y fiestas.

Brevemente, podríamos hacer un paralelo con la segunda venida de Jesús, ya no viniendo con su “manto cubierto de la sangre del sacrificio expiatorio” sino con sus “vestiduras de gloria”, donde el pueblo expectante, “alerta”, ante su venida, celebra su retorno.

La cruz es nuestro Iom Kipur

Uno de los propósitos del Día de Expiación era ser signo de la Cruz. Prepararnos para cuando al llegar el día de la verdadera expiación pudiéramos identificar ese misterio, y comprender acerca de lo que Dios quería hacer por nosotros.

Jesús lleva este día a su plenitud, a su completud. Lo llena de sentido. Él es el sacrificio perfecto al que todos los sacrificios de la Torá apuntaron, especialmente el del día del perdón.

La cruz es nuestro Iom Kipur, pero la diferencia esencial es que antes los pecados eran cubiertos, “alejados” y con Jesús, Dios hecho hombre, son quitados, removidos para siempre.

Su entrega por amor fue lo que nos remidió y actualmente su sangre continúa purificándonos y llevándonos a estar en comunión con él. Jesús sigue ofreciendo su vida en rescate por cualquiera que lo acepte.

Ya no tenemos que esperar una vez al año para purificarnos y crear una ambiente puro para relacionarnos con Dios, sino que todos los días tenemos acceso a Él.

Ojalá que podamos comprender un poco más de este maravilloso misterio para poder aceptarlo, abrazarlo y dar gracias por él. Poder contemplar este amor tan grande que Dios tiene por cada uno de nosotros y cómo fue trazando esta historia de salvación desde sus inicios, para que que podamos volver a vivir en comunión con Él.

Es la historia de amor más grande que jamás existió.

La entrada El día del perdón como signo de la Cruz se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/el-dia-del-perdon-como-signo-de-la-cruz/feed/ 13
Las raíces judías de Pentecostés https://judiaycatolica.com/las-raices-judias-de-pentecostes/ https://judiaycatolica.com/las-raices-judias-de-pentecostes/#comments Thu, 10 May 2018 16:36:19 +0000 https://judiaycatolica.com/?p=693 Las festividades judías son una forma de catequizar a la comunidad, de enseñarle su historia. Y éstas no sólo apuntan a recordar hechos del pasado o a nutrir el presente, sino que a la vez son signos que son llevados a su plenitud en los tiempos mesiánicos. Esto es lo que veremos en este artículo, […]

La entrada Las raíces judías de Pentecostés se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>

Las festividades judías son una forma de catequizar a la comunidad, de enseñarle su historia. Y éstas no sólo apuntan a recordar hechos del pasado o a nutrir el presente, sino que a la vez son signos que son llevados a su plenitud en los tiempos mesiánicos.

Esto es lo que veremos en este artículo, con la fiesta de Pentecostés, que refleja de formas maravillosas y claras cómo Jesús no vino a abolir ni la ley ni los profetas, sino a llevarlas a su plenitud.

La festividad de Pentecostés existía antes de la venida del Espíritu Santo a los apóstoles. Lo leemos en los hechos de los apóstoles y quizás, sin conocer el judaísmo, este dato pasa desapercibido:

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua…” (Hch 2.1-6)

En este relato se dice que estaban todos reunidos en Jerusalén, de todas las naciones. Y estaban allí precisamente porque estaban celebrando mediante una peregrinación al Templo, la fiesta de Shavuot (Pentecostés).

El nombre de esta festividad, Shavuot, viene de la palabra Shavuá que quiere decir “semana”. Sería la fiesta de las semanas, ya que se celebra 7 semanas después de la Pascua Judía. Estas 7 semanas se comienzan a contar al día siguiente de la Pascua judía, de modo que son 50 días después. Y por eso se la designa como pentecostés (proveniente del griego πεντηκοστή, (pentecosté), que significa ‘quincuagésimo’).

Esta fiesta tiene varios significados. Uno de ellos es agrícola: corresponde a la época del año en la cual en Israel se recogen los primeros frutos. Y éstos eran consagrados al Templo de Jerusalén como símbolo de agradecimiento a Dios y demostración de confianza en su providencia.  Es por esto que la festividad también es llamada la Fiesta de las Primicias.  (El libro de Levítico, 23: 9-32 y el Deuteronomio 16:9-12, relatan la instauración de la festividad y el modo en que debía celebrarse la ceremonia.)

Otro de sus significados, y el de mayor importancia en su relación con Pentecostés Cristiano, es que se conmemora la entrega de la Torá (Las tablas de la Ley) por parte de Dios a Moisés, en el Monte Sinaí. Y a partir de ese evento se establece la alianza de Dios con su pueblo. “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo” (Ex 6.7).

De este intercambio de juramentos como parte de los «compromisos de la Alianza», viene otro de los significados que se le atribuye a esta festividad Shavuot, (Shvuá quiere decir juramento en hebreo). Uno de los juramentos fue el del pueblo de Israel de cumplir con los mandatos de la Torá y el otro fue el de Dios, quien al dar la Torá al pueblo de Israel juró que iba a ser su pueblo elegido y no iba a cambiarlo nunca. No importa lo que nosotros hagamos, el juramento de Dios nos unió más allá de todo. Es una alianza, no un contrato, las alianzas son permanentes. Dios no cambia su promesa, a pesar de que nosotros no cumplamos lo que prometemos.

Y esto se ve claramente demostrado sólo 40 días después, cuando el pueblo de Israel cae en la idolatría construyendo el becerro de oro y rompiendo el propio juramento que ellos hicieron días atrás. Sin embargo, Dios no los abandonó jamás.

La ley y La Gracia

¿Por qué ocurrió esto y todas las traiciones e incumplimientos de esta alianza por parte del pueblo de Israel, a lo largo de toda la historia de la salvación?

Un acercamiento al tema tiene la siguiente propuesta: la primera ley no se podía cumplir por sí solos, sin la gracia de Dios, sin el Espíritu Santo que Dios envía en Pentecostés. Y quizás podemos preguntarnos, ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué Dios nos va a dar una ley que no podamos cumplir? ¿Acaso está jugando con nosotros? ¿O hay en realidad un significado mucho más profundo que quiere enseñarnos? Claro que sí. Dios no quiere que seamos soberbios y pensemos que por nuestra cuenta todo lo podemos. Quiere que lo busquemos, que pidamos su ayuda, que busquemos su participación en nuestra historia.

Los israelitas sí querían cumplir la ley, porque el amor a Dios siempre fue grande por parte de este pueblo, pero no podían hacerlo, no tenían la capacidad de cumplirla sin el espíritu. Pero no se daban cuenta que lo necesitaban y por eso no lo pedían: “Ustedes no tienen, porque no piden.” (Santiago 4.2). La ley fue dada para que busquemos la gracia de cumplirla.

En el antiguo testamento, la ley fue dada, escrita en piedra. Una piedra tan dura “como la dureza de nuestros corazones” (Mt. 19.8). En cambio, bajo la nueva alianza que vino a traer Jesús, la ley fue escrita directo en nuestros corazones (Jeremías 31)  con el “espíritu de Dios”. Como bien lo describe San Pablo: “Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los corazones.” (2 Co 3,3 ).

Y esto se dio a la vez para que podamos, con esta gracia, cumplir la ley  que fue dada en primera instancia, y que aun sigue vigente. Porque Jesús no vino a abolir ni una i ni una coma de ella. (Mt.5.17)

Los profetas lo profetizaron

Las profecías de Jeremías y Ezequiel son muy claras y realmente brillan si las analizamos a la luz de estos eventos. Comencemos por el profeta Jeremías:

Llegarán los días –oráculo del Señor– en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueño –oráculo del Señor. Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días –oráculo del Señor–: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. (Jr. 31.31-33)

Y Ezequiel dice lo siguiente, siglos antes de la venida del Espíritu Santo en pentecostés, aunque parecería que está describiendo el evento como si lo estuviera viendo:

Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios. » (Eze.36.24-28)

Estos pasajes son claves para entender lo ocurrido con los apóstoles el día de pentecostés.  En esta nueva alianza, este nuevo éxodo, Dios no iba a darles simplemente la ley, sino Su Espíritu para que fueran capaces de cumplirla.

El evangelista Lucas claramente ve esta relación que hay entre la ley dada a Moisés, y la venida del Espíritu Santo. En su descripción de los hechos, se encuentran muchísimos paralelos entre lo ocurrido el día de la entrega de la ley en el Monte Sinaí y lo ocurrido en el día de Pentecostés. Vamos a mencionar sólo algunos, que a la vez son analizados por muchos de los padres de la Iglesia como San Jerónimo, San Atanasio y San Agustín, entre otros.

En el libro del Éxodo 19.16-19 leemos acerca de la teofanía en el Sinaí, que ocurre con un sonido fuerte “truenos y relámpagos, una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de trompeta”. En el capítulo 2 de Hechos, Lucas describe: “De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.” 

En el Éxodo, Dios descendió en forma de fuego “La montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaña temblaba violentamente”. En Hechos leemos: “Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.”

Del mismo modo que “El Señor bajó a la montaña del Sinaí, a la cumbre de la montaña”, en Pentecostés Dios desciende al Monte Sión, donde estaba el cuarto en el que estaban reunidos los apóstoles, en forma de fuego.

Por último, Lucas nos cuenta que ese día “3.000 almas” se unieron a la comunidad cristiana luego de escuchar las palabras de Pedro. Y esto equilibra lo ocurrido en el Éxodo, cuando luego de haber adorado al becerro de oro, 3.000 personas mueren en manos de los Levitas (Ex.32.28) .

Estos signos externos, apuntan a algo aún mucho más profundo. La primera ley dada era externa, la segunda interna y celestial. La primera humana, la otra divina, que nos da la capacidad de cumplir la primera. Y ya no por miedo a ser castigados si no lo hacemos, sino como una respuesta de amor , de entrega, de confianza a un Dios que sentimos desde lo mas profundo de nuestro ser. 

«La observancia de la ley ya no es la causa, sino el efecto de la justificación«. (P.Raniero Cantalamessa)

A partir del día de Pentecostés, nace la Iglesia, y ésta se vuelve el templo de Dios. Ya Dios no habita más en el Templo de Jerusalén. Ni siquiera el velo del Santo de los Santos, que separaba a Dios de los hombres, a lo sagrado de lo profano, está entero.  Éste se ha quebrado y ahora la gloria de Dios habita en cada una de las personas que son receptoras del Espíritu Santo y capaces de actuar como templo del mismo, como “piedras vivas del templo”.  (1 Pe 2.5)

«Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.» 2 CO 6:16

Y así como el pueblo de Israel necesitaba del Espíritu, de la gracia, para poder cumplir la ley y transmitirla, nosotros también lo necesitamos. Y para eso tenemos individualmente nuestro propio Pentecostés, que es el sacramento de la Confirmación, “a fin de que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para Él, que por nosotros murió y resucitó” (Plegaria Eucarística IV).

La entrada Las raíces judías de Pentecostés se publicó primero en Judia & Catolica.

]]>
https://judiaycatolica.com/las-raices-judias-de-pentecostes/feed/ 4