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Alfonso Ratisbone, otro judío católico “de un minuto al otro”

Alfonso RatisboneHace mucho había leído la historia de Alfonso Ratisbone y me impactó. Es increíble ver cómo Dios se introduce en ciertas vidas y las “da vuelta” completamente.

Creo que en el caso del judaísmo pasa mucho esto. Y pienso que uno de los motivos principales es que el velo es tan grande para poder ver la realidad de Dios hecho hombre y son tan fuertes los prejuicios que tenemos ante la posibilidad de que Jesús sea realmente el Mesías esperado, que necesitamos este tipo de “sacudidas” tan profundas para poder reconocerlo. Y sí, una vez que nos pasa, no hay vuelta atrás. Ya nada se ve igual, toda la vida cambia. La escala de valores, los intereses, las metas, la dimensión trascendental, y hasta el más pequeño detalle. Cada despertar y cada anochecer jamás serán iguales…

A continuación copio un resumen de la historia de Alfonso Ratisbone, y cómo fue su “sacudida” después de un gran desafío y de odiar el catolicismo:

Alfonso Ratisbone era abogado y banquero, judío, de 27 años. Tenía gran odio hacia los católicos porque su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote.

Alfonso pensaba casarse poco después con una hija de su hermano mayor, Flora, diez años menor que él, cuando en enero de 1842, haciendo un viaje de turismo a Nápoles y Malta, por una equivocación de trenes llegó a Roma. Aquí se creyó en la obligación de visitar a un amigo de la familia, el barón Teodoro de Bussiere, protestante convertido al catolicismo.
El barón le recibió con toda cordialidad y se ofreció a enseñarle Roma. En una reunión donde Ratisbone hablaba horrores de los católicos, este barón lo escuchó con mucha paciencia y al final le dijo: “Ya que usted está tan seguro de sí, prométame llevar consigo lo que le voy a dar- ¿Qué cosa? Esta medalla. Alfonso la rechazó indignado y el barón replicó: “Según sus ideas, el aceptarla le debía dejar a usted indiferente. En cambio a mí me causaría satisfacción.” Se echó a reír y se la puso comentando que él no era terco y que era un episodio divertido. El barón se la puso al cuello y le hizo rezar el Memorare, una oración  de intercesión a la Virgen.

El Barón y un grupo de amigos se comprometieron a rezar por la conversión de Ratisbonne. Entre ellos, el conde Laferronays, que estaba muy enfermo y que ofreció su vida por la conversión del “joven judío”.  Ese mismo día entró en la Iglesia y rezó 20 Memorares por esa intención, sufrió un ataque al corazón, recibió los sacramentos y murió.

El día siguiente, el 20 de enero de 1842, el Barón se encontró con Ratisbonne cuando iba a la iglesia de Sant Andrea delle Fratte, cerca de la Plaza de España en Roma, para hacer los arreglos de un funeral. Los dos entraron en la iglesia y Ratisbonne se quedó mirando las obras de arte mientras esperaba que  su amigo salga de la rectoría. De pronto, el altar dedicado a San Miguel Arcángel se llenó de luz, y se le apareció, majestuosa, la Virgen María, tal como en la imagen de la medalla que llevaba al cuello. Él se arrodilló y lágrimas caían de sus ojos. Más tarde escribió: “Una fuerza irresistible me llevó hacia ella. Ella me pidió que me arrodillara. Ella no dijo nada pero yo lo entendí todo”.  Cuando el barón regresó de la rectoría se encontró a su amigo orando de rodillas con gran fervor frente al altar de San Miguel. Ratisbona entonces le dijo que deseaba prepararse para entrar en la Iglesia. El 31 de enero recibió el bautismo, la confirmación y la comunión de manos del Cardenal Patrizi.

La conversión de Ratisbonne fue muy famosa y tuvo gran impacto en una cultura muy influenciada por el racionalismo, que rechaza las realidades espirituales. En 1847 Alfonso Ratisbonne fue ordenado sacerdote jesuita. Su hermano  inspirado por su conversión fundó la congregación de “Nuestra Señora del Sion”, con sede en Israel, cuyo carisma es la evangelización del pueblo judío (Romanos 11, 25-26).

El San Miguel del altar del milagro en San Adreas de Fratte ha sido reemplazado por una gran pintura de la Virgen según Ratisbonne la describió. (San Miguel fue movido a otro lugar de la misma iglesia) El Papa Juan Pablo II visitó y oró en el altar de la aparición.

Fte:  Aciprensa y Corazones.org

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